martes, 3 de enero de 2012

La Misericordia es inmensa...


La tierra es el punto de partida para la eternidad. Desde el día en que nace en la tierra, el hombre marcha hacia el infinito.
Ya sea largo o breve el tránsito terreno del hombre, siempre es breve en comparación con la eternidad; por lo tanto, el hombre, en la tierra, es una sombra.

Las sombras de la tierra no pertenecen a la tierra, sino al sol que las produce.
Yo soy el sol. ¡A Mí, a Nosotros pertenece todo hombre!

Yo verdad os digo que estáis pasando por la tierra para arribar al infinito que os he regalado.
En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, esta es voz de verdad, orden y consejo.

Os explico el camino que debéis recorrer, os uno entre vosotros, os he elegido para llevar a través vuestro a Mí–Nosotros, para hacer de vosotros los caminos Míos.
Mis caminos que conducen otras criaturas Mías a Mí.
A todos querría Yo salvos, he llorado, he sufrido por aquellos que no se han salvado, que no se salvarán.
No es querido por Mí el castigo, sino por la conciencia de los hombres, habiendo recibido los hombres la conciencia. He aquí el misterio del hombre que se pierde. No Yo, Nosotros no lo hemos querido.
Nosotros queremos la salvación de todas las criaturas, porque toda criatura es hijo del Padre, hermano en Cristo y aliento del Espíritu de Amor.

Yo, Nosotros somos Amor. No somos castigo ni venganza, sin embargo, hemos dado al hombre la libertad, y por este don, puesto que lo que es donado es de quien lo ha recibido, el hombre hace suya su conciencia en el bien y en el mal.
He ahí por qué Nosotros Trinidad debemos dejar al hombre el don del premio y del castigo.
Sin embargo, la Misericordia es inmensa.
Yo, hijo de DIOS y hermano vuestro, he vivido como hombre para comprender al hombre y comprender el pecado del hombre y la misericordia para el hombre.
Todo esto que parece claro, esto es, Mis palabras, no lo está, ya que vivir en la tierra como Yo lo ordeno es muy, muy difícil para el hombre.
También por eso doy la Misericordia.
Comprendo al hombre que ama las cosas de la tierra, pero quiero que ame más Mi Cielo.
Mi cielo es vuestro futuro, la tierra es el camino para llegar hasta Mi Cielo.
Hasta vuestro futuro, que después será presente y pasado. El presente, el pasado y el futuro se fusionan en el no tiempo.
La belleza del infinito reside también en el no tiempo infinito.
Yo os enviaré criaturas que tendrán necesidad de vuestra Luz, vosotros esperad, los reconoceréis siempre, me reconoceréis a Mí en ellos y ellos Me reconocerán en vosotros.
En verdad os digo que Me escuchéis siempre a través del silencio.
Allí os hablo Yo con palabras al espíritu, las palabras de Verdad.
La Verdad es silencio.

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