sábado, 28 de julio de 2012

La Misa...


¡Mis criaturas!
La Misa es algo grande, tan grande que muchas veces no se la comprende en toda su importancia. Vosotros debéis conocerme para comprender, para gozar y estremeceros, ¡porque Yo desciendo ante vosotros y os miro!
Vosotros no me veis... solamente algunos me ven, los más puros, los que me aman y por lo tanto me conocen profundamente, porque para conocerme es necesario amarme y querer saber todo acerca de Mí: pues bien, ¡algunos de vosotros me veis con los ojos espirituales y vuestro espíritu se colma de Mí!






Quisiera que todos fueran así, y muchas veces veo corazones áridos, os veo a vosotros que venís a la Misa por obligación, a vosotros que venís por respeto humano, a vosotros por costumbre. Y os veo también a vosotros que habéis comprendido, ¡que no desperdiciáis el pan! Cuando Yo entro en vuestro espíritu en gracia, mi Corazón late unido al  vuestro. ¡Yo tu pan, Yo tu vino! Hermano de los hermanos, el Hijo del Hombre que posa su cabeza cansada sobre vuestros corazones. ¡En los corazones de aquellos que me aman, que me amaron y que me amarán!



miércoles, 25 de julio de 2012

El dolor es un don...


¡Es necesario entrar por la puerta estrecha! Más allá de esta puerta está la verdadera felicidad.
Es necesario el dolor para sublimar el espíritu, físico y moral; son necesarias ansias, fatigas, tormentos... Los peldaños para subir con el espíritu a lo alto, hasta mí, hasta mis brazos, que están tendidos hacia vosotros. Es necesario seguirme, es necesario ofrecer, es necesario aceptar.
¡Ésta es la verdadera oración! Y ahora, ¿por qué teméis los males? ¿Por qué teméis el sufrimiento? Son las pruebas las que os subliman el espíritu y pasan, porque sólo existen en el tiempo terreno y el tiempo es el río que va, no se detiene, lleva a la luz.
Así pasan las alegrías y así pasan los dolores del mundo.
Si tú sabes estar en el mundo y no ser del mundo, puedes aceptar y ofrecer lo que para ti es una prueba. Si crees en mí, en mis palabras, ellas son para ti, nuevas y antiguas, para curar tu espíritu, así serás más fuerte. No te preguntes nada: escúchame.
Mi voz es fuerte, es armoniosa, penetra los corazones, levanta las almas y, al mismo tiempo, es interior. Por eso, escúchame en ti. Te he llamado para que sirvas a la Iglesia y no siempre es fácil; con frecuencia puede ser sacrificio y renuncia.
Y no siempre es fácil cada vida; cada uno tiene sus penas, sus tormentos, dolores, ansias, nostalgia, llanto escondido.
Dichosos los que saben esconder el llanto y dichosos los que me ayudarán a llevar el peso de la cruz: ¡llevarán conmigo la felicidad de la gloria!
¡Dichosos los que, cuando sufren, ayudan a los que sufren!
Escaleras para subir, medios para abrir la puerta. Allí está la vida que no acaba; allí se acaba el dolor. Y ¿para qué vale, entonces, el dolor del mundo?
Para sublimar el espíritu. ¡He ahí por qué es un don! El más grande, el más incomprendido.

domingo, 22 de julio de 2012

Los pecados de la lengua...


3:1 Hermanos, que no haya muchos entre ustedes que pretendan ser maestros, sabiendo que los que enseñamos seremos juzgados más severamente,
3:2 porque todos faltamos de muchas maneras.
Si alguien no falta con palabras es un hombre perfecto, porque es capaz de dominar toda su persona.
3:3 Cuando ponemos un freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dominamos todo su cuerpo.
3:4 Lo mismo sucede con los barcos: por grandes que sean y a pesar de la violencia de los vientos, mediante un pequeño timón, son dirigidos adonde quiere el piloto.
3:5 De la misma manera, la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, puede jactarse de hacer grandes cosas. Miren cómo una pequeña llama basta para incendiar un gran bosque.
3:6 También la lengua es un fuego: es un mundo de maldad puesto en nuestros miembros, que contamina todo el cuerpo, y encendida por el mismo infierno, hace arder todo el ciclo de la vida humana.
3:7 Animales salvajes y pájaros, reptiles y peces de toda clase, han sido y son dominados por el hombre.
3:8 Por el contrario, nadie puede dominar la lengua, que es un flagelo siempre activo y lleno de veneno mortal.
3:9 Con ella bendecimos al Señor, nuestro Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios. 
3:10 De la misma boca salen la bendición y la maldición. Pero no debe ser así, hermanos.
3:11 ¿Acaso brota el agua dulce y la amarga de una misma fuente?
3:12 ¿Acaso, hermanos, una higuera puede producir aceitunas, o higos una vid? Tampoco el mar puede producir agua dulce.


CAPÍTULO 3 DE LA CARTA DE SANTIAGO

sábado, 21 de julio de 2012

Padre Nuestro...


No digas "Padre", si cada día no te portas como hijo.
No digas "nuestro", si solo piensas en ti y en tus cosas.
No digas "que estás en los cielos", si sólo piensas en cosas terrenas.
No digas "santificado sea tu nombre", si no lo honras.
No digas "venga a nosotros tu Reino", si lo confundes con el éxito material.
No digas "hágase tu voluntad", si no la aceptas cuando es dolorosa.
No digas "danos hoy nuestro pan de cada día", si no te ocupas por los pobres.
No digas "perdona nuestras ofensas", si guardas rencor a tu hermano.
No digas "no nos dejes caer en la tentación", si tienes intención de seguir pecando.
No digas "líbranos del mal", si no tomas partido contra el mal.
No digas "amén", si no has tomado en serio las palabras de esta oración.

miércoles, 18 de julio de 2012

El amor difícil...


Hay quien conoce la alegría del perdón, y también quienes conocen la alegría, poco sana, de la venganza. Rezar es también saber perdonar... Injusticias, ofensas recibidas, traiciones... Perdonar es vivir el amor más difícil, que es el amor que produce los méritos. Es fácil amar a quien os ama, es fácil amar a nuestros seres queridos.
Sin embargo, si sólo los amáis a ellos, no vivís el amor, sino el egoísmo.
Y, sin embargo, os pido el amor difícil, el que os produce méritos, como el que yo viví en la cruz.
El perdonar es como el sufrimiento: una oración sublime. Unido al Padre, me gusta  escuchar vuestras oraciones, las más sublimes: el dolor aceptado, el saber perdonar, el no tener rencor, el no ser envidioso... Oraciones con sentimiento: coloquios silenciosos entre vuestra alma y mi escucha. Presento a mi Padre vuestros buenos sentimientos: “¡Padre, escúchalos!” Para llegar al Padre pasáis por mí, que fui hombre y he vivido el sufrimiento humano. En la cruz con mi sufrimiento he rezado por la humanidad entera. Y he cargado sobre mí todos los sufrimientos, también las lágrimas escondidas. ¡Perdonad! Perdonad cuando recibís un desaire, una injuria, una traición. Vosotros no sabéis por qué os han hecho mal los que os lo hacen. Tratad de comprenderlo para compadecerlos. Y además, ¿estáis ciertos de no ser responsable de lo que padecéis? ¡Rezar es también custodiar el alma ante mí! Os miráis dentro mientras abrís el alma ante mí. Y yo os miro dentro y en mí encontráis la paz, la fuerza, la confianza, porque sabéis que yo sé perdonar. La oración, en sus varias formas, es siempre abrir el alma ante mí, ante mi Madre, y también el coloquio silencioso, íntimo con los que amáis y os han precedido en el reino. Con ellos vivís los recuerdos en la espera de vivir otras horas maravillosas de vida en la verdad. 


viernes, 13 de julio de 2012

No vine a la tierra a prometer las cosas fáciles...


Mis criaturas!
¡Atesorad vuestras riquezas en el Cielo! ¡Estáis en la tierra para pasar un lapso de tiempo que os sirve de prueba!
En la tierra sois cuerpo y alma y Yo, Jesús, cuido de vuestro cuerpo, he ahí la Providencia, y os dejo libres en el alma: la única cosa vuestra, puesto que todo lo demás lo tenéis en préstamo para la prueba. Os enseño, os he enseñado desde aquel tiempo en que vine a la tierra, a salvar vuestras almas, soplo de vida infundido por el Gran Pensamiento, que os prueba para la Vida y estará siempre viva; por eso, criaturas Mías, vosotros sois vuestra alma y Yo, vuestro Rabí, os enseño a llevarla salva al Reino Celestial.
Acumulad allá vuestras riquezas, son vuestras buenas obras, cada buen sentimiento, cada lágrima aceptada, cada llaga del cuerpo y del alma.
Vuestras riquezas que en la tierra no reconocéis como riqueza, sino las llamáis "dolor”.
¡Vuestras riquezas son lo que dais, lo que daréis, lo que habréis dado!

¡Confiad en Mí para vivir en la tierra, trabajad por vuestro espíritu para vivir en la eternidad!
¡Os conozco débiles y frágiles, os conozco ardientes y amorosos, os conozco santos y traidores!
Y una vez más os digo en verdad: ¡conoceos a vosotros mismos y sed mejores si, al conoceros, veis en vosotros lo que no está bien!
Entonces, a cada uno de vosotros nombro y miro en el alma: ¡tú, crece con la fuerza de lo alto para llegar hasta Mí y no dar importancia a las cosas vanas!

¡Tú, no seas ambicioso más que de Mi amor, si fuere merecido, no te preocupes por lo que querrías ser, sé tú: una criatura, un alma!
Que para ti sea importante Mi juicio, no el de los hombres que te juzgan por tu poder.
Serás poderoso si salvas tu alma, ¿lo demás? Es cosa vana y pasajera.
¡Tú no juzgues a tus hermanos, sino ámalos! ¿Quién eres tú que juzgas? Una criatura como las demás, aun si posees dotes intelectuales que tú y los demás consideran importantes... pero el amor por Mí ¿dónde está? ¿Dónde está el amor por los hermanos? ¡No lo veo en tu alma! Haz que pronto lo encuentre en ti, y te será perdonado mucho si me amares y amares con intensidad para remediar tus pecados.

Tú, no te creas perfecto, nadie lo es, amo en ti tantas cosas de tu espíritu, pero... sé más humilde, no te creas mejor que muchos otros, eres mejor que aquel que ha vivido con más pruebas, tú que no conoces el dolor: ¡Aguarda el dolor para juzgar tu aceptación!

El dolor es una riqueza que es otorgada a todos, en el tiempo, para prueba y por amor.
No vine a la tierra a prometer las cosas fáciles, vine a enseñaros el difícil camino de la salvación, ya que el pecado lo había contaminado todo.
Quien me ama vence al pecado y vence a la muerte, puesto que la muerte es vida en aquel mundo para el cual habéis sido creados.

Os miro en el alma y lo hago por amor, a fin de que sintáis esta mirada mía en vosotros y os haga mejores. Me manifiesto en vosotros y os hago mejores si Me sabéis escuchar y... nuevamente os repito: atesorad vuestras riquezas en el Cielo...

jueves, 12 de julio de 2012

Entrad por la entrada estrecha...


«No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. «Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.

Del santo Evangelio según san Mateo 7, 6.12-14

Del pensamiento de la muerte... Tomas de Kempis


Muy presto te ocupará este negocio, por eso debes mirar cómo vives. Hoy es el hombre, y mañana no parece. En quitándolo de la vista, se borra presto también de la memoria. ¡Oh torpeza y dureza del corazón humano, que solamente piensa en lo presente, sin cuidarse de lo venidero! Así deberías conducirte en toda acción y pensamiento, como si luego hubiese de morir. Si tuviese buena conciencia, no temerías mucho la muerte. Mejor fuera evitar los pecados que huir de la muerte. Si hoy no estás preparado, ¿cómo lo estarás mañana? El día de mañana es incierto, ¿y sabes tú si amanecerás a otro día?
¿Qué aprovecha vivir mucho, cuando tan poco nos enmendamos? La larga vida no siempre corrige, antes muchas veces añade pecados. ¡Ojalá hubiésemos vivido siquiera un día bien en este mundo! Muchos cuentan los años de su conversión; pero muchas veces es poco el fruto de la enmienda. Si es temible el morir, acaso sea más peligroso el vivir mucho. Bienaventurado el que tiene siempre presente la hora de la muerte, y se prepara cada día a morir. Si viste morir a alguno, piensa que por aquel camino has de pasar.
En la mañana piensa que no llegarás a la noche, y cuando llegue ésta no te prometas la mañana. Por eso está siempre dispuesto, y vive de tal manera que nunca te halle la muerte desapercibido. Muchos mueren de repente, porque en la hora que no se piensa vendrá el Hijo del Hombre. Cuando viniere aquella hora postrera, muy de otra suerte comenzarás a sentir de toda tu vida pasada, y te dolerás mucho por haber sido tan negligente y perezoso.
¡Cuán feliz y prudente es el que vive de tal modo, cual desea le halle Dios en la hora de la muerte! Porque el absoluto desprecio del mundo, el ardiente deseo de aprovechar en las virtudes, el amor a la disciplina, el trabajo de la penitencia, la prontitud de la obediencia, el renunciarse a sí mismo, la paciencia en toda adversidad por amor de nuestro Señor Jesucristo, gran confianza le darán de morir felizmente. Mucho bueno podrás obrar cuando estás sano, mas cuando enfermo no sé qué podrás. Pocos se enmiendan con la enfermedad; y los que hacen muchas romerías, pocas veces son santificados.
No confíes en amigo y allegados, ni dilates en asegurar tu salvación para lo porvenir, porque más presto de lo que piensas estarás olvidado de los hombres. Mejor es ahora con tiempo prevenir algunas buenas obras que envíes adelante, que esperar en el auxilio de otros. Si no eres solícito para ti ahora, ¿quién cuidará de ti después? Ahora es el tiempo precioso, ahora son los días de salud, ahora es el tiempo agradable, pero ¡oh dolor! que los gasta sin aprovecharte, pudiendo en él ganar la vida eterna. Vendrá tiempo en que desearás un día, o una hora para enmendarte, y no sé si te será concedida.
¡Oh carísimo hermano, de cuántos peligros te podría librar, y de cuán grave espanto salir, si siempre estuviese temeroso y receloso de la muerte! Trata ahora de vivir de modo, que en la hora de la muerte puedas antes alegrarte que temer. Aprende ahora a morir al mundo, para que después comiences a vivir con Cristo. Aprende ahora a despreciar todas las cosas, para que entonces puedas ir libremente a él. Castiga ahora con paciencia tu cuerpo, para que entonces puedas tener segura confianza.
¡Oh loco! ¿Por qué pensar vivir mucho, no teniendo un día seguro? ¡Cuántos han sido engañados y apartados del cuerpo cuando no lo pensaban! ¡Cuántas veces oíste contar que uno murió a puñaladas, otro se ahogó, otro cayó de alto y se rompió la cabeza, otro comiendo se quedó yerto, a otro jugando le llegó su fin; uno murió con fuego, otro con hierro, otro de peste, otro a mano de ladrones! pues la muerte es el fin de todos, y la vida de los hombres se pasa súbitamente como sombra.
¿Quién se acordará de ti, y quién rogará por ti después de muerto? Ahora, hermano, haz lo que pudieres, que no sabes cuándo morirás, ni lo que será de ti después de la muerte. Ahora que tienes tiempo, atesora riquezas inmortales, no pienses sino en tu salvación, y cuida solamente de las cosas de Dios. Hazte amigos de entre los Santos, honrándolos e imitando sus obras, para que cuando salieres de esta vida, te reciban en las moradas eternas.
Trátate como huésped y peregrino sobre la tierra, a quien no le va nada en los negocios del mundo. Guarda tu corazón libre y elevado a Dios, porque aquí no tienes ciudad permanente. Dirige allí diariamente tus oraciones, tus gemidos y tus lágrimas, porque merezca tu espíritu, después de la muerte, pasar dichosamente al Señor.

viernes, 6 de julio de 2012

Comprender el dolor significa tener una fe segura...


¡Mis criaturas!
¡Yo he venido para el espíritu! ¡Y vosotros vivid para el espíritu!
Vivir para el espíritu quiere decir: vivir en el mundo para conseguir la vida en Mi Reino.
Y viviendo para el espíritu haréis que también los hermanos vivan para el espíritu: aquellos que os envío, puesto que encontraréis aquellos que os mando puesto que os buscarán, aquellos por los cuales Yo, Jesús, en verdad os digo: os utilizaré como Mis instrumentos!

Mis manos sois vosotros, sois vosotros Mis pies, Mi voz, sois vosotros si obráis en Mi nombre.
¡Y entonces no temáis! Obrad para los espíritus y haced también obras materiales mediante la caridad, ya que la caridad es dar lo que se ha recibido, tanto para el espíritu cuanto para la materia,
Vosotros sois Mis manos, Mis pies, Mi voz, si me sabéis sentir en vuestro espíritu.

Yo he venido para hablar a los espíritus. Y he venido para redimirlos. He dejado en la tierra una herencia de amor para vosotros, Mis manos, Mis pies, Mi voz!
Y vosotros debéis dejar para otros: los hermanos, esta herencia de amor: esta es la Redención que continúa en el tiempo a fin de que superado el tiempo, toda criatura Mía pueda vivir en la luz eterna.
¿Qué es, por lo tanto, esta luz para vosotros?

¿Cómo creéis que es Mi luz?
Para conocer Mi luz es necesario haber superado el tiempo, sin embargo, os doy un rayo de esta Mi luz, a todos si lo quieren aceptar: este rayo es la fe que os vuelve fuertes, este rayo es Mi amor, que inunda vuestras almas...

¡Criaturas Mías, cuando hayáis superado el tiempo y ganado la verdadera vida, Mi luz no será ya más un solo rayo sino un haz infinito de rayos: la gloria que estalla en el espíritu purificado y santificado!
Y entonces, vale toda pena, vale toda lágrima, vale todo dolor, el más grande, vale toda renuncia, toda carga, todo sacrificio!
Entonces, en Mis rayos, cuando hayáis conocido el valor verdadero del dolor bajo toda forma, entonces me daréis gracias de todo vuestro padecimiento: esas cargas, esas mordeduras en el alma, esa desolación que no existe en el Reino Mío y vuestro, puesto que allá está la alegría plena: Mi luz.
He aquí, Mis criaturas, cómo os demuestro el valor del dolor, he aquí por qué he llamado felices a quienes lloran. ¡Ellos: los elegidos!

Comprender el dolor significa comprender la Verdad, significa comprender Mi Pensamiento, que no es vuestro pensamiento, significa comprender vuestro verdadero bien, que vosotros en la tierra muchas veces no podéis conocer, pero si confiáis en Mi comprenderéis y me diréis con el corazón y con el alma: Hágase tu voluntad, porque Tú sabes y yo no sé, Tú conoces y yo ignoro.
Comprender el valor del dolor significa mantener el alma en alto, junto a Mí.

Significa vivir en el mundo y estar ya un poco en el Cielo. Comprender el dolor quiere decir tener una fe segura.
Esto es lo que Yo, Jesús, deseo de vosotros.

viernes, 29 de junio de 2012

¡Dichosos los que sufren por mí y defienden la verdad!


Todo lo que hacéis por defenderme es, para mí y para vosotros, el camino hacia  mi reino!
¡Tú, no temas!
La Iglesia verdadera, santa y eterna, soy yo, Jesús unido al Padre, unidos por el Espíritu de amor, y vosotros sois los que me amáis y no teméis de exponeros para defenderme.
Quien defiende a la Iglesia nos defiende: “¡Dichosos los que sufren por mí y defienden la verdad!”.
¡Mi Iglesia sois también, y sobre todo, vosotros!
A mis primeros discípulos, que fueron humanos, débiles, como vosotros... les dio fuerza nuestro Espíritu y así es, ha sido y será en todo tiempo para los que me han defendido.
¡Mi Iglesia! Surgirá el sol sobre las ruinas y todo lo que está podrido se convertirá en ruina; pero el bien y  la verdad harán surgir a mi Iglesia y entonces el sol brillará sobre su gloria.
Resurgirán otros edificios del Espíritu y otros templos, y mi Palabra nunca será falseada ni mal interpretada.
“¡Dichosos los que sufren por defender a la Iglesia! ¡Dichosos los que sufren por la injusticia que tienen que padecer! ¡Dichosos vosotros, que creéis en mí. Vosotros, pobres de espíritu, gozaréis en el reino de los cielos riquezas maravillosas! ¡Dichoso vosotros, que me amáis!
Desde la montaña he pronunciado palabras que han asombrado al mundo... 
“Ese hombre está loco”.
“Habla del dolor como si fuese una gracia...”
¿Estaba loco? No; conocía cada verdad y sabía de Dios y veía desde Dios a toda la humanidad que se había alejado; más aún, había sufrido.
Conozco el valor del dolor y, por eso, todavía os digo: “Dichoso vosotros que lloráis...”
Tendréis perlas y flores como recompensa de tantas lágrimas derramadas, porque en el reino viviréis felices

domingo, 24 de junio de 2012

No os preocupéis del mañana...


Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.

Del santo Evangelio según san Mateo 6, 24-34

viernes, 22 de junio de 2012

Amas al prójimo???


¡Mis criaturas!
Cuando he dicho: "Amaos el uno al otro" quise daros la clave de la vida serena!
No lo habéis comprendido y nunca ha habido amor verdadero y completo en la tierra, porque en muchos de vosotros está la envidia, el egoísmo, el arribismo...
¡Amaos unos a otros! Sería más fácil el tránsito por la tierra y muchas cosas serían vanas y desaparecerían si el amor fuera verdadero.
No existiría política, ni ley: sería la ley del amor la que gobernase la tierra.
Y los sentimientos mezquinos no existirían, y los corazones serían puros...
¡Amaos unos a otros¡ Las pruebas serían menos duras, porque unos estarían sostenidos por los otros, el llanto sería compadecido y comprendido, y las alegrías, compartidas.
Esto es lo que Yo, Jesús, he dicho y se ha dicho para todo tiempo y para toda criatura,
Y entonces, también a ti te dije: ¡Ama! Y tú ¿por qué eres egoísta? Tú te amas a ti mismo. ¿Y te crees que eres perfecto porque amas a tus familiares, trabajas y te prodigas por ellos? ¿Y los que no forman parte de tu familia?
¿No son también ellos hermanos a quienes amar? No hay que limitar el amor; ama al mundo en Mí y entonces seguirás Mi ley: la ley del amor.
¿Y tú, que no amas sino a quienes te pueden ser útiles? ¿Qué amor crees que es ese? ¡Eso no es amor!
El amor es caridad. "Amaos los unos a los otros" quiere decir ser caritativos unos con los otros.
Quiere decir miles y miles de cosas: dar, tener paciencia, renunciar, sacrificarse, entrar en el corazón del que llora, alegrarse con la dicha ajena.
Quiere decir: ofrecer la otra mejilla. Y a veces, sufriendo porque se ama, y se obtiene mucho porque se logra más con el amor que con la venganza.
No debería existir la venganza en vuestros corazones, y el mundo sería mejor; no debería existir el egoísmo...
Cuántos sentimientos no deberían existir y, sin embargo, existen...
No obstante, Mis criaturas, Yo, en verdad, he dicho a todos:
"Amaos unos a otros!"
¿Por qué no lo habéis escuchado?
Esta inquietud Mía para vosotros, que os fue dejada como preciosa herencia, si hubiese sido escuchada ¡habría cambiado al mundo!

miércoles, 20 de junio de 2012

Cuando des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha...


Estad atentos a no hacer vuestra justicia delante de los hombres para que os vean; de otra manera no tendréis recompensa ante vuestro Padre, que está en los cielos. Cuando hagas, pues, limosna, no vayas tocando la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Cuando des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna sea oculta, y el Padre, que ve lo oculto, te premiará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las sinagogas y en los ángulos de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas, que demudan su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará.

Del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6; 16-18

martes, 19 de junio de 2012

Frases para reflexionar...San Juan Bosco


“Quien se preocupa mucho de su cuerpo y poco de su alma, acaba por caer en los brazos del demonio.”

“Si cooperas a salvar un alma, aseguras la tuya propia.”

“Muéstrate siempre alegre, pero que tu sonrisa sea sincera.”

“El demonio no puede resistir a la gente alegre.”

“Para ejercer una influencia benéfica entre los niños, es indispensable participar de sus alegrías.”

“Mientras conserves la alegría, te alejarás del pecado.”

“La mejor obra que se puede hacer en este mundo es atraer las almas perdidas al buen sendero, a la virtud.”

“Comprenderás mejor la importancia del bien, si consideras que tu salvación eterna o tu condenación, depende únicamente de ti.”

“Salvando tu alma, serás feliz para siempre; pero, si la pierdes, lo pierdes todo: alma, cuerpo, cielo, Dios, que es tu supremo fin...  y esto, por toda la eternidad.”

“No basta amar a los niños, es preciso que ellos se den cuenta que son amados.”

“Ser bueno no consiste en no cometer ninguna falta, sino en saber enmendarse.”

“Para hacer el bien se necesita valor, estar dispuesto a sufrir cualquier mortificación, no hacer sufrir nunca a nadie, ser siempre amable.”

“La obediencia es el camino menos difícil y el más seguro para adelantar en todas las virtudes.”

“No estéis nunca desocupados; si no trabajáis vosotros, trabajará el demonio.”

“Quien tiene la conciencia en paz, lo tiene todo.”