sábado, 25 de mayo de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
La caridad: los ladrillos de la futura casa...
Tenía hambre, me la habéis quitado...
tenía sed y me habéis dado de beber...
Lo que dais a los hermanos, dádmelo a mí.
El amor en vosotros por mí no puede ser abstracto y os pido este amor para los
demás.
Lo que les dais a ellos, dádmelo a mí y
lo que ellos os dan, me lo dan a mí.
La caridad es sacrificio, pero también
alegría espiritual. Si vuestro corazón es puro, dádmelo en pureza, con ímpetu,
en generosidad.
Caridad en el espíritu y para la materia;
palabras, paciencia, pan y siempre amor.
El amor entre vosotros, que yo lo tomo
para llevarlo conmigo al infinito y así prepararos vuestro nuevo y eterno
mundo. La caridad: los ladrillos de la futura casa.
Dije que cuando dos o más criaturas
hablan de mí, yo estoy en medio de ellos. Quise decir que, hablando de mí, se
hace oración y yo estoy allí donde se me invoca y no solamente si hay dos o más
criaturas, sino también cuando estáis solos y pensáis en mí. Rezad y yo estaré
presente en vosotros y con vosotros.
Una sola cosa con quienes me llaman. No
siempre atiendo vuestros deseos; yo sé y conozco el tiempo y lo de más allá del
tiempo. Y todo lo que os pesa, os angustia, os oprime es siempre un bien para
más allá del tiempo; por eso, muchos de vuestros deseos no son atendidos por
mí, pero, en el cielo, junto ladrillos para construiros la casa. La oración no
es palabras al viento, ni sentimiento y ahora será escuchada. Numerosos
ladrillos en el cielo y quizás pocos ladrillos en la tierra, días serenos para
ayudaros a llevar vuestros pesos.
¿Y los deseos que no quiero atender? Rayos
de sol, luces que alumbran la oscuridad de la nostalgia.
Lo que hacéis a los pequeños, lo que les
dais, dádmelo a mí. Yo cojo vuestros ladrillos para la casa que no se caerá
jamás, donde viviréis la verdadera vida en el amor y en la dulcísima unión con
quienes amáis, con quienes soñáis ahora, con quienes os espera.
lunes, 20 de mayo de 2013
jueves, 16 de mayo de 2013
Los peligros de la Nueva era
La nueva era es un
movimiento religioso que por lo general sustituye a Dios por esta energía se
pretende utilizar para lograr la auto realización. Con este fin cada cual
adopta creencias y prácticas de entre una multitud de posibilidades derivadas
de todas las religiones existentes y de nuevas ideas que surgen continuamente.
La nueva era se encuentra con frecuencia vinculada con los siguientes temas:
Angelología, Autoayuda, Adivinación, Conocimientos Ancestrales, Energía,
Espiritualidad, Filosofía, Metafísica, Libros "Sagrados", Literatura
Védica, Meditación, Salud, Religión, Yoga.
Juan Pablo II
manifestó
«Es fuerte el impulso
de creer en los falsos mitos del éxito y del poder; es peligroso abrazar
conceptos evanescentes de lo sagrado que presentan a Dios bajo la forma de
energía cósmica, o de otras maneras no concordes con la doctrina católica.
¡Jóvenes, no creáis en falaces ilusiones y modas efímeras que no pocas veces
dejan un trágico vacío espiritual!» -Juan Pablo a los jóvenes 26 Agosto 2004.
OREMOS:
¡Gracias Padre por
enviarnos a Tu Único Hijo, Camino, Verdad y Vida!
¡Gracias Señor por tu cruz que nos libera dela MENTIRA y del PECADO!
¡Gracias Señor por tu cruz que nos libera de
martes, 14 de mayo de 2013
Cuento para un ángel especial...
Cuenta una antigua
leyenda que un niño, próximo a nacer, le dijo a Dios:
-Me vas a enviar mañana a la tierra. Pero ¿cómo viviré allá, siendo tan pequeño, indefenso y débil?
-Me vas a enviar mañana a la tierra. Pero ¿cómo viviré allá, siendo tan pequeño, indefenso y débil?
-Entre los muchos
ángeles escogí a uno que te espera con amor y felicidad, contestó Dios.
-Pero aquí en el
cielo no hago mas que cantar y sonreír, y eso basta para mi felicidad. ¿porqué
hacerlo allá?
-Ese angel te cantará
y sonreirá todos los días y te sentirás muy feliz con sus canciones y sonrisas.
-¿Y cómo entenderé
cuando me hablen, si no conozco el extraño idioma de los hombres?
-Ese ángel te hablará
y te enseñará las palabras más dulces y mas tiernas que
escuchan los seres humanos.
escuchan los seres humanos.
-¿Qué haré cuando
quiera hablar contigo?
-Ese ángel juntará tus pequeñas manos y te enseñara a orar.
-Ese ángel juntará tus pequeñas manos y te enseñara a orar.
-He oído que en la
tierra hay hombres malos.
¿Quien me defenderá? Ese ángel te defenderá aunque le cueste la vida misma.
¿Quien me defenderá? Ese ángel te defenderá aunque le cueste la vida misma.
-Pero estaré siempre
triste por que no te veré más,Señor. Sin verte me sentiré muy solo y
desorientado.
-Ese ángel te hablara
de mi y te mostrará el camino para volver a mi presencia le dijo Dios.
En ese instante, en
la inmensa paz que reina en el cielo y el infinito universo, no se oían voces
terrestres.
-El niño suavemente
preguntó ¿Dime su nombre Señor: y Dios le contesto:
ese ángel se llama MAMA...
ese ángel se llama MAMA...
Valoremos cada nuevo
y bello día ese ángel maravilloso y especial, entregándole de corazón todo el
amor y el respeto que realmente se merece....
sábado, 11 de mayo de 2013
viernes, 10 de mayo de 2013
¡Quien cree en Mí vivirá eternamente!
¡Mis criaturas!
¡Quien cree en Mí vivirá eternamente!
Y tú crees en Mí porque eres sencillo, y tu fe en Mí es confianza y
amor.
Tú crees en Mí porque eres instruido, has estudiado las ciencias del
Cielo, o sea las Sagradas Escrituras y, mediante tu inteligencia y tu capacidad
de razonar, la fe ha llegado a ser certeza en ti: has comprendido que la única
Verdad permanece viva a través de los siglos y viene desde siempre y para
siempre. Tú has comprendido que Mi venida a la tierra es El Acontecimiento y que Yo, tu Rabboni, vine como hombre DIOS
también por ti y solamente por ti.
Tú crees que Yo soy Aquel que
soy, la segunda persona de la
Trinidad , hijo del hombre, resucitado como DIOS, porque tú
crees sin plantearte dudas, crees porque tu alma Me siente. No se podría creer
si no se poseyera un alma sensible...
Tú crees en Mí y sabes que
Mi vida no fue una leyenda sino una realidad, y los milagros, la Pasión y la Resurrección 6n han sido
realidades históricas.
Tú, al ver las impresiones
de Mi cuerpo martirizado has sentido dolor por Mis sufrimientos: crees en Mí,
sabes amarme...
Tú crees en Mí por pura fe.
Tú, por haberla conquistado, y tú, crees en Mí a través del milagro.
Almas queridas... creéis en
Mí, no estáis solos, estoy con vosotros para sosteneros en las horas de
aflicción...
Vosotros sabéis que en
cualquier momento de vuestra jornada Me podéis hablar, y que Yo os escucho...
Vosotros sabéis que Mis
pensamientos no son los vuestros, pero Yo os conozco y sé cómo sois, ¡y Mis
pensamientos hacia vosotros son de amor por vosotros!
Vosotros sabéis que no os ha
sido dado a comprender todo; ¿qué clase de fe sería la vuestra si todo os
resultara claro?
Tú crees en Mí ya que, en
las horas de más profundo dolor, Me manifesté a ti, que no estabas seguro de
una vida futura en la gloria y creías perdido para siempre lo que habías
perdido; Yo, tu Jesús, Me manifesté a ti para repetirte toda Verdad ya dicha y que
tú no conocías. Tu dolor estaba en el designio, porque estaba en el designio
manifestarme a ti.
¡Y ahora crees en Mí,
caminas Conmigo y Conmigo llevas la esperanza a los hermanos!
¿Ves cómo es dulce y claro
todo esto para ti?
Tú eres un apóstol Mío, uno
de Mis discípulos; llevas Mi verdad al mundo y Me llamas sobre el altar, y
muchas veces tienes miedo y sientes la soledad. Piensa: Yo estoy contigo y Me
intereso por ti, no debes pensar en eso que te preocupa: aquí estoy Yo, a quien
amas verdaderamente; Sé cuánto Me amas. Has dejado todo por Mí: una vida llena
de promesas a cambio de un sayo...
Amo a los que abandonan una
vida llena de promesas por Mí, y eligen una vida difícil; ellos no están entre
los que Me siguen dejando pocas cosas, o Me siguen sin abandonar nada. Si Me
siguen de verdad, no tengo en cuenta lo que han dejado o no, pero quien ha
elegido la vida más bella y difícil debe recorrerla toda.
Tú crees en Mí, fuiste
consolado cuando tu alma sollozaba y comenzaste a conocerme a través de un milagro;
ahora Me amas de verdad y comprendes que las llagas de tu corazón serán tus
bienes futuros. ¡Ahora ves la realidad!
Yo, tu Rabí, soy la
realidad, Yo soy la Verdad
y el camino que conduce a Mi reino, el tuyo.
Yo estoy en el corazón de
todos pero muchos no Me sienten; otros creen que soy un hombre más de la
historia. Ningún hombre ha resucitado... Ningún hombre ha tomado sobre sí los
pecados del mundo, nadie ha tenido una madre como la Mía.. .
¡Ningún hombre ha dejado tan
enorme herencia de amor! Ninguno ha hecho hablar tanto de sí. .
Hay algunos que Me reconocen
perfecto, pero solamente hombre. Si hubiera sido hombre perfecto ¿podría mentir
fingiéndome Aquel que soy?
¡Existen otros que dicen
que, si soy Dios, podría hacer milagros hoy en día, y en el futuro! ¿Qué saben
ellos de Mis milagros?
No todos han quedado
escritos, y aún ahora, en este tiempo y en todo tiempo, han ocurrido milagros.
Muchos visibles, muchos; ¡los más importantes, en los espíritus!
A ti, que crees en Mí por
pura fe, en verdad te digo: felices los pequeños... tú crees en Mí de manera
total, confiando en Mí. ¡Tu fe será premiada, así como la fe de cada uno, aun
cuando esta fuerza que es la fe, es un regalo!
Ciertamente es un regalo y
una conquista. Es un don para el que está en gracia, y la gracia también es una
conquista.
Tú crees en Mí porque has
experimentado el desgarramiento del alma y has tenido la prueba tangible de Mi
existencia: te he tendido los brazos, que tú has aferrado para no dejarlos más.
Mis manos te sostienen, te ayudo a pasar por el mundo...
¿Y vosotros? Vosotros no
creéis en Mí... Sois estériles, no vivís en la serenidad como vuestros hermanos
que confían en Mí. Yo he venido para curar vuestras almas.
Vosotros no creéis en Mí
porque sois soberbios, estáis llenos de la ciencia de la tierra, vuestros
intereses están en la tierra.
Os contemplo con amor y veo
cuán débiles sois...
Venid conmigo, no tendréis
más temores ni daréis importancia a las cosas por las que vivís ahora; no
podéis llevarlas con vosotros. Dad a las cosas su valor adecuado. Y sabedlo: la
vida del hombre no termina en la tierra, ¡preparaos la verdadera vida!
Apresuraos a cambiar, no
sabéis cuánto tiempo os queda...
Teméis que vuestro tiempo
sea breve... y entonces os afanáis...
Los hermanos que creen en Mí
no temen nada, saben que más allá del tiempo está la vida, y viven para después
vivir.
Por eso son pobres de
espíritu.
Ellos saben que las cosas
del mundo pasan mientras que Yo no pasaré, ni Mi Palabra...
Ellos saben que Yo soy Aquel
que soy, la segunda persona de la
Trinidad ; saben que la Trinidad es un misterio maravilloso, saben todo
de Mí, saben el amor que tengo por vosotros y por ellos.
¿Y vosotros? ¡Escuchadlos!
sábado, 4 de mayo de 2013
viernes, 26 de abril de 2013
Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen
¡Mis criaturas!
En aquel tiempo, pronunciando esas palabras: "¡Amad a quien no os
ama!", intenté dar a todos vosotros, de todos los tiempos, la clave del
amor verdadero, sentido, vivido.
Y no es fácil amar, pero enaltece, ya que amando a quien no os ama Me
demostraréis a Mí, Jesús, y a vosotros mismos, un esfuerzo y después una
victoria.
Amad a vuestros enemigos: mirad en ellos y en vosotros, y compadeceréis
sus actos porque a menudo pueden depender de los vuestros, voluntarios o
involuntarios.
Así: estudiad cuanto podáis el alma de vuestros hermanos, y
comprendiendo compadeceréis.
No os preocupéis del juicio de los hombres, que pueden tomaros por
tontos si sufrís: ¡es Mi juicio el que importa!
Unido al Padre, Yo juzgo con amor y misericordia.
Y las cargas y el soportar son otras riquezas que Yo preparo en Mi Reino
para vosotros.
Id ahora: ¡es otro amanecer para vosotros! ¡Id y amad a vuestros
enemigos! ¡Serán amigos y hermanos, mejorados por vuestro amor en Mí!
Para llegar a este amor, Mis criaturas, debéis crecer en el espíritu
y... solamente creceréis en el dolor aceptado, solamente con vuestra voluntad
sabiendo que será la Mía ,
podréis amar verdaderamente a quien no os ama.
Al principio: sufriendo y perdonando; después comprendiendo el porqué de
muchos defectos en algunas criaturas: Mías, como vosotros, y hermanos vuestros
que no se sienten vuestros hermanos...
Mirad entonces las circunstancias de sus vidas, sus amarguras, su falta
de fe, a veces no por culpa de ellos... y pensad que aquellos que no aman sino
que llegan a engañar, a traicionar, a matar, aquellos que odian, aquellos que
no conocen el bien, ¡son siempre dignos de compasión por lo que les espera más
allá del tiempo, si es que no cambian!
¿Y vosotros? Estáis para hacerlos cambiar, como instrumentos Míos, si Me
seguís. Sois Mi semilla que, en medio de la cizaña, sirve de ejemplo de buena
espiga al sol: estáis para mejorarlos amándolos y sufriendo, presentando la
mejilla que ellos todavía no han golpeado...
No os tomarán por tontos sino
enseguida, luego, os sabrán verdaderos cristianos y respetándoos, comprenderán
que el amor es del verdadero cristiano y, así el perdón,...
¡Entonces serán mejores, quizás se salvarán, y vosotros habréis sido
para ellos como Mi mano tendida en el perdón y como Mi voz, porque los habréis
consolado!
Entonces os llamaré:
¡Bienaventurados! Felices porque habréis amado por amor, sufrido por amor,
felices porque habréis comprendido el amor y lo habréis vivido como verdaderos
cristianos, en Mi nombre.
Y entonces, os llamare: ¡Bienaventurados! Dichosos porque habréis amado
por amor, felices porque habréis sufrido por amor, bienaventurados porque
habréis comprendido el amor y lo habréis vivido como verdaderos cristianos en
Mi nombre.
Os pido entonces más comprensión hacia estos hermanos: los volveréis
mejores.
Os pido más tolerancia: aprenderán a ser mejores.
¡Os pido elevación espiritual para saber amar a quien no os ama, para
sufrir pensando en Mí, para dar sin pretender recibir: amar verdaderamente con
pureza!
Os pido todo esto, Mis criaturas, y conociéndoos sé que lo obtendré de
vosotros: entonces, una vez más en verdad os digo: ¡Bienaventurados!
¡Acumulad verdaderas riquezas en el Cielo! Todo esto, como lo dije a los
primeros ahora la repito a vosotros.
Es amor, el verdadero y purísimo amor, exento de todo interés, lo que
deseo de vosotros para los demás: el prójimo, los hermanos.
¡Y del prójimo lo deseo para vosotros! También los primeros eran como
vosotros, indecisos, temerosos, imperfectos.
¡Me siguieron, y han aprendido el amor! Yo soy el amor y, quien Me
sigue, conociéndome no podrá sino amarme y amar.
Mi voz embelesa a vuestra alma, el alma responde a Mi voz. Es el reclamo
de Mi amor hacia toda la humanidad. Se hace oír en vosotros: ¡amad!
Amaos el uno al otro, amad la paciencia, la tolerancia, el perdón. Este
amor es el camino que lleva a Mi Reino, a vuestro Reino.
Ensanchadlo: el mundo tiene hambre y sed de amor.
¡Sed agua, pan, sed manos tendidas, sed brazos abiertos! ¡No amáis jamás
lo suficiente!
No obstante, siguiendo mis huellas, podréis hacer mucho por amor en Mí,
Conmigo. ¡Vosotros Mis manos, vosotros Mis brazos!
Vosotros, si diereis por purísimo amor.
viernes, 19 de abril de 2013
"El Perdón: Camino de sabiduría y felicidad"
El perdón no es un simple mecanismo para liberar de culpa a
quien nos ofendió, el perdón es un mecanismo para que yo sea libre de la
amargura que dejó esa acción en mi corazón. Yo puedo decidir perdonar a
alguien, que no está arrepentido de verdad de haberme dañado, por que mi
intención al perdonar, no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo
quede libre en mi interior, que yo tenga paz, que yo pueda vivr bien, que haya
desatado la amarra que me tenía detenido en el puerto.
Es muy importante saber, que el perdón no exime de culpa al ofensor, sino que libera al ofendido. Usted y yo necesitamos decidir perdonar, para ser libres de las heridas del alma.
He escuchado muchas veces la frase: "yo perdono, pero no olvido", y pensamos seriamente que si no olvidamos, es debido principalmente a que realmente no hemos olvidado, pero esto también es un error, el perdón no implica nunca que olvidemos todo, el perdón no produce amnesia, no es indispensable que olvidemos para perdonar, puedo perdonar y estar consciente del daño que se me hizo, pero he decidido que ya no me va a afectar nunca más en mi vida.
Hay un punto muy importante es que podemos decidir perdonar, tomamos la decisión de ya no traer al presente las cosas pasadas, incluso nos mantenemos firmes en la decisión de no criticar, ni agredir a la persona que nos ofendió. Sin embargo, no podemos decidir dejar de sentir. Si usted quiere de verdad, que se vaya lejos lo que siente, no depende exclusivamente de usted, pero no es imposible dejar de sentir.
Cuando usted decida perdonar de una vez a alguien, es indispensable que lo confiese con su boca, no piense en el perdón, hable el perdón, no importa que usted esté sólo, quizás va en su cómodo automóvil escuchando música y piense: "si yo necesito perdonar, yo debo perdonar, yo quiero ser libre de la culpa que otra persona me hizo a mí en su momento", pero no es suficiente que usted lo piense, hay que confesarlo con su boca, aunque usted esté sólo en un lugar, que salga de su boca libremente, hay una marcada diferencia inmensa entre pensarlo y hablarlo; con nuestra boca tenemos el poder para la vida y poder para la muerte, poder para atar y poder para desatar. ¡Confiéselo!, cuando lo hablan, sienta esa libertad, ese peso extra que se va, tal vez acompañado de lágrimas, tal vez acompañado de tristeza y de llanto, pero finalmente un ser libre.
Los pasos principales para perdonar a alguien son los siguientes, a saber:
a.. Identifique plenamente la herida específica que le hicieron, y la persona que se lo hizo.
b.. Decida perdonarla a pesar de lo que siente en su corazón.
c.. Confiese con su boca ese perdón aunque usted esté sólo, no tiene que ir a decírselo a aquella persona; lo puede hacer usted en la privacidad donde se encuentre en ese momento.
d.. Yo podría ir y decirle a alguien: "te perdono por esto y aquello", y aquella persona decir: "pues mira si te lo puedo volver a hacer lo repito otra vez".
e.. Recuerde que el perdón no es para liberar de culpa al otro, sino para que yo sea libre de las heridas del alma.
f.. Acérquese a Dios y dígale desde el fondo de su alma: "Señor, yo decido perdonar, quítame lo que siento, borra de mi corazón estas heridas, dame un corazón nuevo, te entrego el mío, ven a mi vida Jesucristo a ti te lastimaron profundamente, a ti te dañaron y te atreviste a decir a tu padre: "perdónalos por que no saben lo que hacen", ¡Señor, yo te digo hoy perdona a tal persona, por que me lastimó profundamente, y llévate de mi corazón este amargo sentimiento!, "yo hago mi parte, tu haz la tuya".
También nosotros hemos lastimado a mucha gente, con intención ó sin ella, hemos herido profundamente el alma de nuestros seres queridos; hay que pedirles perdón. Las situaciones que recordamos en las que estamos conscientes que los hemos ofendido, necesitamos anotarlas, y debemos decirles: "perdóname".
Si usted no puede ir haga uso de una llamada telefónica, de una carta, de un correo electrónico ó de una tarjeta de disculpa, y dígale desde dentro de su corazón: "yo te lastimé en aquella ocasión, con esto y con está otra situación, te pido de corazón que me perdones", si la persona lo perdona ó no ese no es problema suyo, usted ya es libre de ese nudo, que lo tenía amarrado en su corazón. Usted y yo no podemos decidir que los demás desaten sus propios nudos.
El perdón es un mecanismo para que nuestro corazón sane de las heridas, para que nuestra alma brille, para que nuestra vida vaya en aumento, para que usted y yo podamos desarrollar este potencial que poseemos y que nadie nos puede quitar nunca.
Por: Rafael Ayala.
Autor.
Es muy importante saber, que el perdón no exime de culpa al ofensor, sino que libera al ofendido. Usted y yo necesitamos decidir perdonar, para ser libres de las heridas del alma.
He escuchado muchas veces la frase: "yo perdono, pero no olvido", y pensamos seriamente que si no olvidamos, es debido principalmente a que realmente no hemos olvidado, pero esto también es un error, el perdón no implica nunca que olvidemos todo, el perdón no produce amnesia, no es indispensable que olvidemos para perdonar, puedo perdonar y estar consciente del daño que se me hizo, pero he decidido que ya no me va a afectar nunca más en mi vida.
Hay un punto muy importante es que podemos decidir perdonar, tomamos la decisión de ya no traer al presente las cosas pasadas, incluso nos mantenemos firmes en la decisión de no criticar, ni agredir a la persona que nos ofendió. Sin embargo, no podemos decidir dejar de sentir. Si usted quiere de verdad, que se vaya lejos lo que siente, no depende exclusivamente de usted, pero no es imposible dejar de sentir.
Cuando usted decida perdonar de una vez a alguien, es indispensable que lo confiese con su boca, no piense en el perdón, hable el perdón, no importa que usted esté sólo, quizás va en su cómodo automóvil escuchando música y piense: "si yo necesito perdonar, yo debo perdonar, yo quiero ser libre de la culpa que otra persona me hizo a mí en su momento", pero no es suficiente que usted lo piense, hay que confesarlo con su boca, aunque usted esté sólo en un lugar, que salga de su boca libremente, hay una marcada diferencia inmensa entre pensarlo y hablarlo; con nuestra boca tenemos el poder para la vida y poder para la muerte, poder para atar y poder para desatar. ¡Confiéselo!, cuando lo hablan, sienta esa libertad, ese peso extra que se va, tal vez acompañado de lágrimas, tal vez acompañado de tristeza y de llanto, pero finalmente un ser libre.
Los pasos principales para perdonar a alguien son los siguientes, a saber:
a.. Identifique plenamente la herida específica que le hicieron, y la persona que se lo hizo.
b.. Decida perdonarla a pesar de lo que siente en su corazón.
c.. Confiese con su boca ese perdón aunque usted esté sólo, no tiene que ir a decírselo a aquella persona; lo puede hacer usted en la privacidad donde se encuentre en ese momento.
d.. Yo podría ir y decirle a alguien: "te perdono por esto y aquello", y aquella persona decir: "pues mira si te lo puedo volver a hacer lo repito otra vez".
e.. Recuerde que el perdón no es para liberar de culpa al otro, sino para que yo sea libre de las heridas del alma.
f.. Acérquese a Dios y dígale desde el fondo de su alma: "Señor, yo decido perdonar, quítame lo que siento, borra de mi corazón estas heridas, dame un corazón nuevo, te entrego el mío, ven a mi vida Jesucristo a ti te lastimaron profundamente, a ti te dañaron y te atreviste a decir a tu padre: "perdónalos por que no saben lo que hacen", ¡Señor, yo te digo hoy perdona a tal persona, por que me lastimó profundamente, y llévate de mi corazón este amargo sentimiento!, "yo hago mi parte, tu haz la tuya".
También nosotros hemos lastimado a mucha gente, con intención ó sin ella, hemos herido profundamente el alma de nuestros seres queridos; hay que pedirles perdón. Las situaciones que recordamos en las que estamos conscientes que los hemos ofendido, necesitamos anotarlas, y debemos decirles: "perdóname".
Si usted no puede ir haga uso de una llamada telefónica, de una carta, de un correo electrónico ó de una tarjeta de disculpa, y dígale desde dentro de su corazón: "yo te lastimé en aquella ocasión, con esto y con está otra situación, te pido de corazón que me perdones", si la persona lo perdona ó no ese no es problema suyo, usted ya es libre de ese nudo, que lo tenía amarrado en su corazón. Usted y yo no podemos decidir que los demás desaten sus propios nudos.
El perdón es un mecanismo para que nuestro corazón sane de las heridas, para que nuestra alma brille, para que nuestra vida vaya en aumento, para que usted y yo podamos desarrollar este potencial que poseemos y que nadie nos puede quitar nunca.
Por: Rafael Ayala.
Autor.
martes, 16 de abril de 2013
martes, 9 de abril de 2013
¿Comprendes el sentido de la Oración...?
La oración, para muchos, no ha sido
todavía comprendida en su verdadera esencia; otros creen que es más eficaz la
duración de la oración que el sentimiento; otros creen que la oración consiste
en pedir.
Yo, en el Padre, conozco vuestros
deseos, vuestras inquietudes, vuestro fermento, vuestros dolores… Vuestros
dolores son dones que elevan el espírit u,
y que vosotros no podéis comprender. A pesar de todo, si queréis, si lo
conseguís, si podéis, alegraos por vuestros dolores. Si podéis. La oración que
prefiero de vosotros es el ofrecimiento de vuestras buenas obras, es el
sentimiento de amor hacia el prójimo en mí, es dar de sí mismos al mundo, es
pensar en Dios.
Es pensar en mí, Hijo de Dios; es pensar
en mi Mad re y en los ángeles, en los
santos, como intermediarios; es pensar en vuestros seres queridos, vivos en mí,
que son vuestros santos.
La oración debe ser sentida en el
corazón, intensa, aunque sea breve, porque si es larga y en voz alta es vacía.
Una parte de la oración “puede” ser más o menos sentida, otra parte; la
oración-amor “debe” ser sentida. Orad en silencio, en lo escondido. Y si
queréis servir de ejemplo, sedlo con las obras, porque si lo queréis ser sólo
con la oración, no vale, a menos que después viváis en consecuencia. La oración
es pensar en mí, amarme y dar gloria a nuestro Padre. Vosotros, que oráis por
largo tiempo ¿estáis seguros de estar en la verdad? ¿Creéis ser mejores que los
demás porque rezáis más tiempo que los otros? Vosotros, que rezáis en silencio
y humildad, y quizá sentís culpa porque creéis que oráis menos que los demás,
no sabéis qué aceptada es vuestra oración porque está hecha con humildad. El
que cree estar en la verdad, con frecuencia se equivoca por la excesiva
seguridad en sí mismo. El que teme no estar en la verdad, no se equivoca nunca,
porque la humildad lo defiende. Sabéis que lo que tenéis es un don nuestro, por
consiguiente, no os jactéis de cómo sois, sino de cómo seríais si reconocierais
vuestros dones, admit iendo que son
míos.
“Te agradezco, oh Dios, porque no soy
como los demás hombre, ladrones, injustos, adúlteros.”
¿Cómo podéis juzgar a los demás hombres?
No conocéis las circunstancias que lo han llevado a ser pecadores; y vosotros
¿qué habríais hecho en semejantes circunstancias? La humildad es la virtud de
los grandes, un don que debéis acrecentar, como todo don recibido.
“Maestro ¿por qué no debo enorgullecerme
de un acto de caridad hecho porque mi corazón es generoso?” – “Andrés, el
corazón te ha sido dado; nada es tuyo y no puedes ser orgulloso; debes sólo acrecentar
en ti la generosidad, que nunca es demasiada, que tan difícil es vivirla…” –
“¿Y la humildad?” – “La humildad es comprender que lo que eres te ha sido dado.
Tienes el deber y la libertad de usar bien de ella.”
jueves, 4 de abril de 2013
"Si alguno tiene sed, venga a Mí, y beba". (Juan 7, 37)
¡Mis Criaturas!
¡Los que estáis sedientos de fe venid a Mí, Jesús, y os daré de beber!
Y los que tenéis hambre de Mi amor, rogadme y yo os restauraré, porque
os conozco y estoy en medio de vosotros cuando pensáis en Mi, cuando habláis de
Mí.
Yo os miro el alma y veo lo que de bien tenéis en el corazón, tesoros
que acumuláis para Mi Reino, y el vuestro, y os veo imperfectos, pero ardientes
de amor por Mí, y entonces en verdad os digo:
Venid a Mí, os devolveré multiplicado el amor que Me dais.
Y nuevamente os digo: reclinad la cabeza sobre Mi corazón cuando estéis
cansados, dolientes, preocupados, temerosos...
¡Yo os daré la fuerza para aceptar, os daré toda fuerza: el pan para
vuestro espíritu!
Estoy con vosotros, en medio de vosotros. No temáis nada, Yo estoy con
vosotros.
Os daré todo para vuestro espíritu si os volvéis hacia Mí con confianza,
os daré de comer y calmaré la sed porque os amo con amor divino.
¡Yo no os abandono! Sois vosotros a veces los que Me abandonáis, y
entonces, Me aparto, no permanezco en medio de vosotros, voy hacia quien Me
llama puesto que sois libres, libres os dejo de llamarme o de ignorarme.
Sin embargo, en verdad os digo: vosotros Me llamáis con el corazón y con
el alma, y Yo, con Mi Sagrado Corazón y con Mi alma divina os respondo.
Y a ti te respondo y te digo: ¡eres digna porque Me amas y te dignifica
tu humildad!
Y a ti te digo: ámame cada vez más y recuerda: te he dado la esperanza,
te he aplacado el hambre y la sed.
Y a todos vosotros digo:
Venid a Mí, y Yo vendré a vosotros. Unidos en un solo espíritu,
agradezcamos a Nuestro Padre por todo cuanto os ha dado.
martes, 2 de abril de 2013
¿Por qué Satanás odia a María y al rosario?
Dios te salve, María,
llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de
Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
SALVE
Dios te salve, Reina
y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti
llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en
este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre
Virgen María!
V.Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios.
R.Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
R.Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor.
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor.
R.Amén
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Acordaos, ¡oh piadosísima
Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a
vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado
por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo
bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios,
no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benigna mente.
Amén.
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Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A
Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida
y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.
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Bajo tu amparo nos
acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las
necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Amén.
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¡Oh Señora mía! ¡Oh
Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro
en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo
mi ser. Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad, guardame y defiéndeme como a
pertenencia y posesión tuya. Amén.
JESUS TE ESPERA
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