martes, 29 de noviembre de 2011

El paraíso no es una fábula...

¿Por qué os he hablado de aquel reino, nombrándolo solamente sin describirlo jamás? Porque, humanidad del pasado, no podíais comprenderlo; os bastaba creer; erais más puros y... menos exigentes. Es ahora cuando os he mandado un ángel que os describa el paraíso, porque ahora es el tiempo en el que el paraíso parece una fábula.... Pero, al contrario, es una realidad, os envuelve, pero no la podéis imaginar; os espera, pero no podéis conocerla antes de vivirla. Os doy también palabras de verdad y de esperanza y vosotros, que conocéis el dolor más grande, la pérdida de quien amáis, sabed que estas verdades son para ayudaros, para deciros en verdad que no existe la muerte.
La muerte está estacionada en el corazón del que no cree ni espera... ¡Que en vuestros corazones hay vida! La vida que os aguarda  con los que os esperan en el reino de los cielos. Y vuestros ojos se posarán sobre sus rostros  amados... Y con sus ojos os mirarán, como os miraban. El amor no muere, porque es vida. Es vida en vuestros corazones. Preciosa vida que lleváis en vosotros mismos, pues vivirá en vosotros para que podáis darla a quien amáis, porque sólo el amor es un don recíproco.
En mi tiempo hablé de esto en secreto a Johanan, a Andrés y a mi Madre. Ellos estaban hechos para comprender lo que otros no entendían. Y así os pasa a vosotros.
El que no conoce el dolor no puede en verdad conocer el amor.
El amor verdadero y profundo que supera el espacio y el tiempo.
– “¿Cómo es aquel reino de donde tú vienes, Takini?” 
– “Immi, es maravilloso y tú serás la reina en aquel reino...” 
Mi Madre sonreía...
Aunque fuese única  y santa, era una criatura y conoció el paraíso cuando entró para ser Reina. Yo quiero confortaros porque conozco vuestras penas. Sé que os subliman, pero os pesan... Ponedlas ante mí y aligeradlas con la esperanza. ¡La certeza!
Si sólo tenéis esperanza, viviréis con alguna duda; mas la certeza os hará vivir ya en la tierra horas celestiales, aunque en el dolor, porque es la certidumbre a proyectaros con el alma allí donde estaréis.
Para vuestros seres queridos, libres del tiempo, estáis allí, porque su paraíso no podría ser tal si no pudiesen veros y si experimentasen la angustia nostálgica que, en cambio, vosotros probáis por ellos.
Sin embargo, con la certeza ¡miradlos! Volved atrás en el tiempo y vivid los recuerdos, sabiendo que todo vuelve. ¡Escuchad sus voces! Os hablan al alma. Entonces ha llegado la ley del amor, ahora os traigo la ley de la certeza. El paraíso no es una fábula. Es una vida de sueño real, de belleza infinita. Un mundo en el que los sentimientos son purísimos y donde os compenetráis mutuamente el alma para poder vivir el amor recíproco, del uno hacia el otro. Amor materno, filial, amor en sentido lato, el amor de dos criaturas que en la tierra han estado casados y que han hecho de su unión la finalidad de sus vidas.
¿Podrán jamás acabar estos amores?
El paraíso es el reino del amor.
Yo os pido amor al prójimo en mí; os pido mucho, porque debéis amar a quien no os ama, pero os he dado mucho, habiéndoos hecho encontrar a los que os han amado con toda su alma.
Y el ama es inmortal; el amor continúa y el dolor pasa, y también la nostalgia.
Me manifiesto para daros la certeza de una futura vida feliz. Y ¿para alcanzarla? El amor... Y vuestros ojos mirarán todavía con amor a los que os sanaron para siempre con amor. El perfume de las cosas en el jardín de Nazaret...
– “Immi, ¡en tu paraíso tendrás miles y miles de rosas muy perfumadas!”
Y quizás ahora mi Madre os manda un poco de ese perfume.



LA PALABRA CONTINUA...




domingo, 27 de noviembre de 2011

ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASIS



Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor;
donde haya injuria, perdón;
donde haya duda, fe;
donde haya tristeza, alegría;
donde haya desaliento, esperanza;
donde haya sombras, luz.


¡Oh, Divino Maestro!
Que no busque ser consolado sino consolar;
que no busque ser amado sino amar;
que no busque ser comprendido sino comprender;
porque dando es como recibimos;
perdonando es como Tú nos perdonas;
y muriendo en Ti, es como nacemos a la vida eterna.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Señor me has mirado a los ojos...


La nada no existe sino en el corazón árido de las criaturas sin fe...


¡Mis criaturas!
¡Nadie se desvanece en la nada! La nada no existe sino en los corazones áridos de las criaturas sin fe: la nada está en aquel que no cree y se siente solo, sin ninguna meta.
El hombre llega a la tierra de paso, para ser probado, tiene los medios para creer, si quiere, tiene mente y corazón.
El que se pierde y no en la nada, sino en la tiniebla eterna, se pierde por su voluntad, porque Yo, Jesús, vine para traer la Redención, para que no se pierda ninguno en las tinieblas.
¡Para todos es la prueba, todos tienen el modo de salvarse, a todos se les ha revelado la Verdad!

No todos quieren entender esta Verdad Mía, la que dejé y que vuelvo a recordar en el tiempo a través de Mis instrumentos. Quien se pierde lo hace por su voluntad: he ahí el libre albedrío. ¡Quien se salva lo hace por su voluntad, en la Mía! Yo vine a la tierra en aquel tiempo para que todos vinieran a Mí.

Mi Pasión para hacer comprender que el dolor es vida, Mi muerte en la Cruz, para tomar sobre Mí los pecados de la humanidad, Mi resurrección para decir a todos, y ahora también a ti, y a ti, y aun a ti: ¡resucitarás luego de tu prueba terrena!
¡Y si hubieres cumplido Mi voluntad, si hubieres amado, si hubieres dado, si fueres pobre de espíritu y rico en gracia, resucitarás en Mí, en el Padre que es luz, en el Espíritu que es amor!
¡Entonces, nadie se desvanecerá en la nada si me siguiere!
El que me sigue y camina en el sol, Mi sol es la fe, no se desvanecerá.
El que no ha hecho lo que Yo deseo y por vosotros lo deseo, por ti, y también por ti, el que no ha querido seguirme, el que no Me ama, el que Me traiciona, el que traiciona, no tendrá la vida en Mi Reino, pero nadie se desvanece: cada uno recibe el premio o el castigo, ya que la Trinidad es amor infinito, infinita comprensión e infinita justicia.
No obstante, todos han recibido los medios para vivir en Mi Reino: el Reino que ha sido creado también para vosotros que estáis pasando por la tierra. La tierra es un camino...
Y cuando perdéis o, mejor dicho, creáis haber perdido un ser querido, no penséis que se ha desvanecido en la nada. Rogad para que llegue hasta Nosotros, a la maravilla total, y sentidlo junto a vosotros, como sucede en la realidad que no veis, ¡pero que yo sé!

Yo conozco a cada uno de vosotros; Yo os conozco desde siempre y te comprendo también a ti que no crees en Mí, que dudas de Mi realidad.

¡Creerás en Mí, hermano, y Me seguirás, y caminarás Conmigo! Yo te comprendo, y acudo a tu lado para decirte: ¡ama y ten esperanza!

No has venido a la tierra para pasar y esfumarte. En ese caso, ¿para qué habrías sido creado?
No digas que no existe un Creador, no lo puedes pensar, tú comprendes que de la nada, nada puede provenir. Todo es porque la Trinidad es, porque el Creador es.
Y Observa el mundo, las criaturas, el sol, las auroras, los ocasos, las noches... ¡Y mira Mi rostro Mi Pasión, Mi Cruz!

Y mírame resucitado, inundado de luz, mira en tu interior, hermano, y Me encontrarás y Me seguirás.
Y volverás a encontrar a tus seres queridos, que te parecían perdidos, están Conmigo, o caminan hacia Mí, reza, alíviales su camino...
¡Testimonia Mi Verdad, dar la fe y, de tal modo, la esperanza, es caridad, es amor!
Tú ahora comienzas a tener esperanza, luego darás a los demás tu esperanza, y el amor seguirá adelante: ese amor activo que se llama caridad y que Yo deseo de todos, en todas sus formas:
Caridad para los espíritus, caridad para quien tiene menos que vosotros, caridad hacia los enfermos, tolerancia hacia los que no aciertan a amar, caridad hacia el que no os ama... En verdad, os digo tratad de imitar Mi vida: la vida que conduce a la Vida, allá donde no se desvanece en la nada sino que se entra en el mundo maravilloso.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Vuestra fe es la única riqueza

Vosotros, que habéis comprendido que la mía es la única vía, tenéis una gran riqueza: vuestra fe, que vale ciertamente mucho más que tantas y tantas riquezas terrenas. Vuestra fe es la única riqueza; nada vale tanto ni más que ella. Y administradla bien, para que crezca más y más… Es la única riqueza que vale, y que muchos, buscando otras riquezas, la han perdido. Han seguido otro camino y me han abandonado…

Jesús

viernes, 18 de noviembre de 2011

Sálvanos Señor


Por momentos siento mucha pena Mi Señor.
Muchos no creen en tu eterna Divinidad.
Siento una profunda tristeza viendo como muchos van directo al abismo.

Por favor Señor, ayúdanos…

Cuantos Mi Señor peregrinan por la vida fuera de tu Sagrado Corazón.
Cuantos depositan hoy sus esperanzas en maestros contemporáneos.
No conocen tu poder infinito. Te creen hombre sabio y maestro, olvidando que eres Dios. Te ponen a la altura de simples mortales y no valoran el sufrimiento de Tu Cruz.

Mi Señor  ten piedad y misericordia de todos nosotros…

Ayúdanos Señor…

Perdona mi intolerancia a quienes predican una verdad diferente a la Tuya.

Perdóname Mi Señor…

Ten piedad de nosotros, mi Señor…

Mi corazón grita tu nombre. Sólo Tú nos salvarás.

No quiero que nadie se pierda Mi Señor, perdóname Mi Señor por este, mi íntimo deseo, pero la sola idea de que un alma pueda rechazarte me estremece el corazón.

Ten piedad y misericordia de esta pobre alma, Mi Señor. Ten piedad de todos nosotros.

Sálvanos Señor…

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cuando entiendas...


Cuando entiendas que la vida es tan solo un camino a recorrer…
Cuando entiendas que todo lo que deseabas tener nunca te conformo como pensabas…
Cuando entiendas que todos tus logros no son tan importantes como creías…
Cuando entiendas que las cosas simples te pueden llenar de emoción…
Cuando entiendas que la verdad es una sola…
Cuando entiendas que tus muertos solo están fuera de tu vista…
Cuando entiendas que el dolor es necesario…
Cuando entiendas que es más grato perdonar que vengarte…
Cuando entiendas que no necesitas más de lo que ya tienes…
Cuando entiendas que se puede ser pobre pero honorable…
Cuando entiendas que se puede ser rico pero digno…
Cuando entiendas que la fe y la esperanza son más importantes que la felicidad…
Cuando entiendas que perdiste tanto tiempo buscando lo que dentro de ti estaba…
Cuando entiendas que la tierra no es tu casa…
Cuando entiendas que nunca estuviste solo…

Cuando todo eso entiendas, entenderás un poco más a Dios. El resto seguirá siendo un divino misterio.

Entender nos puede llevar toda una vida, o simplemente un instante.

Solo depende de ti…

lunes, 14 de noviembre de 2011

A través de estas palabras Mías Me conocéis mejor...


A través de estas palabras Mías Me conocéis mejor. Me sentís junto a vosotros y, en vuestro interior, infundo en vosotros serenidad y paz, os doy el coraje para aceptar las pequeñas y las grandes cosas de vuestra jornada. 
Estas palabras no podrían brotar de la fantasía humana, os dejarían indiferentes, mientras que así notáis la Verdad y no la olvidáis jamás! ¡Yo no hago cosas inútiles! ¡Mis dones no son inútiles! ¡Son necesarios para el mundo de hoy, de esta época vuestra en la cual tantas cosas provenientes de la voluntad de los hombres hacen difícil la vida, y tantas cosas queridas por Mí os elevan el espíritu!
Los dolores os elevan el espíritu¡
Y vosotros, en el dolor aceptado, mejoráis y servís de ejemplo. Y Yo no os abandono en vuestro dolor aceptado. Me manifiesto, y una vez más os digo: ¡el dolor es un don que la humanidad teme y no comprende en la tierra, es una prueba!
Entre Mis brazos al final de vuestra jornada, Me lo agradeceréis: entonces habréis comprendido.
Amadme: veréis Mi rostro en vosotros, Yo nunca os abandono y puedo, inclusive, mostrarme a veces delante de vosotros: quien Me ama, me amará mejor, y quien no Me conoce ni Me ama, Me amará. 
Yo puedo cambiar un alma en una hora, en un instante, y siempre por amor!
¡He venido a traer la Palabra, es decir, el camino de la Vida para todos; no querría perder ni siquiera una criatura, hago todo por vuestra salvación, por esto os hablo también a través de un alma!
En verdad, una vez más os digo:
para Mí, Jesús, cada uno de vosotros es como si fuera el único en la tierra, en todos los tiempos, en Mi corazón.
¡Sé amar con amor divino!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Os espero allá, donde me devolveréis la Cruz...


Mis ovejitas vueltas a encontrar Me harán salvar otras ovejitas Mías.
Yo amo a quien ha vivido, ha conocido y ha sufrido, puesto que he querido para ellos todo eso, para hacerles llegar hasta Mí.

Para hacerme comprender.
No Me busca ni Me comprende quien vive para las cosas materiales, quien busca en lo pasajero alegrías que después no existen.

Mis ovejitas rescatadas, os he dado la carga de Mi Cruz, para que vosotros, trayéndola de nuevo hasta Mí, reencontrarais Mi rostro, volvieseis a sentir Mi voz.



Os presté la Cruz para haceros volver a Mis brazos, para salvaros.
¡Cuán querida Me es la Cruz, ya que ha podido salvar a muchos!

Y eso que tengo más querido Yo lo regalo a quienes más quiero.
¡No lloréis por vuestra Cruz, es la Mía!

¡Dad por ella gracias, os ha madurado, os ha espiritualizado, os conducirá a la casa del Padre!
Y entonces comprenderéis el valor de aquel Madero, el valor de esa carga que habéis sabido llevar sin equivocar el camino.
Y entonces estaréis entre Mis brazos.

Os espero allá, donde Me devolveréis la Cruz.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Tomas de Kempis


¿Qué aprovecha tener cuidado de lo que está por venir, sino para tener tristeza sobre tristeza? Bástale al día su trabajo. Vana cosa es  y sin provecho, entristecerse o alegrarse de lo venidero, que quizá nunca acaecerá.

Busquen los hombres la gloria de entre sí mismos, yo buscaré la gloria que procede de sólo Dios; porque toda gloria humana, toda honra temporal, toda la grandeza mundana, comparada con tu eterna gloria, es vanidad y locura.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La sabiduría de la vida y la muerte



Mateo 25, 31-46

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme. Entonces los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?. Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis. Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces dirán también éstos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Y él entonces les responderá: En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.

martes, 1 de noviembre de 2011

Las bienaventuranzas


Mateo 5, 1-12

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos posseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

domingo, 30 de octubre de 2011

La virtud de la humildad...


Lucas 14,1. 7-11

En aquel tiempo, entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. 

Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: 
Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: "Deja el sitio a éste", y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. 
Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado. Dijo también al que le había invitado: Cuando hagas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a los parientes , ni a los vecinos ricos, no sea que ellos, a su vez, te inviten y tengas ya tu recompensa. Cuando hagas una comida llama a los pobres, a los tullidos, a los cojos y a los ciegos, y tendrás la dicha de que no puedan pagarte, porque recibirás la recompensa en la resurreción de los justos. 


Padre, te suplico humildemente que me acompañes con tu presencia amorosa para que mi corazón se llene de lo único que necesita: fe, amor a mis hermanos y esperanza.

Jesús, que tenga la humildad de dejar a mis hermanos los mejores puestos por amor a ellos y a Dios.

Podemos vivir hoy la virtud de la humildad, dejando de pensar en nosotros mismos y dando nuestra preferencia al prójimo.

Fuente: Catholic.net 

martes, 25 de octubre de 2011

La fe es un don que el hombre se procura, da fuerza y mueve montañas...


¡Mis criaturas!
Amaos los unos a los otros, y entonces os comprenderéis y todo será transparente entre vosotros.
En aquel tiempo, al comienzo de mi vida pública, el bondadoso y prudente Simón el Zelote me preguntó:
"Rabboni, ¡yo trato de apaciguar sus discusiones, pero ellos no siempre me escuchan! Rabboni, ¿qué puedo hacer?"
"Simón, tú enséñales a ellos (los hermanos, los primeros que me siguieron, hombres con defectos, seres humanos también con valores pero... seres humanos como vosotros), por supuesto Simón, enséñales a ellos la tolerancia la paciencia y, de ese modo, la comprensión que conduce luego al amor fraterno entre las criaturas, aun entre aquellas que antes no se conocían ni habían oído hablar una de la otra.
Diles que antes de juzgarse se observen, que miren antes en sí mismos, que a lo que hacen los demás, ¡ya que no se puede ni se debe juzgar por un acto, un gesto, una palabra, cuando no se conoce el pensamiento ni el porqué de un gesto, de un acto!
Considerad entonces lo que haríais vosotros si fuerais ellos.
¿Obraríais de manera distinta? No lo sabéis, porque vosotros sois vosotros y ellos son ellos, ¡y entonces no juzguéis, no perdáis la paciencia, amaos!"
"¡Rabí, tú amas a todos, eres DIOS y eres perfecto, nosotros, criaturas humanas, muchas veces no sabemos amar ni tolerar! ¿Vendrán con el tiempo hombres mejores que nosotros?"
 "Simón, habrá en el futuro hombres santos y pecadores. Si un hombre santo me conduce un pecador hacia la salvación, lo sabrá cambiar por amor en Mí y hacia él, ¡será siempre gran fiesta para Mí!"
"¡Rabboni, me das mucha esperanza con estas palabras!"
"Simón, he venido a traer la esperanza al mundo, y a quien se haga mejor en mi nombre le daré cada vez más esperanza, que es después la fe y mueve las montañas! Habrá santos y habrá pecadores, pero ¡cuántos se harán santos en mi nombre! He ahí la Redención, que continuará en el tiempo hasta el fin del tiempo, para traer más almas a mi Reino, allá donde, todos purificados, serán santos!"
"Rabboni, ¡entonces la fe es esperanza y la esperanza es fe! ¿Por esto los justos permanecen serenos aun en el dolor, y los que no son justos están siempre preocupados?"
"Has comprendido, Simón, la fe es un don que el hombre se procura, que mueve las montañas y da fuerza. Habrá fe en el mundo y habrá muchos que no tendrán fe. Para esto dejaré en el mundo mi Espíritu. ¡Para dar la fe!

sábado, 22 de octubre de 2011

El hombre ha sido creado para la eternidad


Para la eternidad... El hombre ha sido creado para la eternidad y su paso por la tierra es para prueba y también para el contraste, y esto también es un don: el principio... ¡la eternidad! Un mundo incomprensible para vosotros; sin embargo, quiero mandaros un respiro con estas palabras. Si aprendéis a respirar la eternidad, respiraréis durante el tiempo que viváis.
Era el amanecer y se estaba apagando la última estrella. La nostalgia, todos los sentimientos que experimenta el espíritu, yo, como hombre, también los he probado. He sufrido con vosotros y por vosotros
Los apóstoles aún adormilados dicen:
– “¿Dónde vamos, Rabboni?”.
– “¡A donde nos lleva el viento del amor! Y este viento nos llevará allí a dondequiera haya necesidad de amor”.
Así vosotros, abandonaos a mi viento. Vosotros, que sufrís la nostalgia más dolorosa,  pero tendréis mi viento que os llevará el respiro de la eternidad para respirar mejor durante el camino. El tiempo va, no se para, así es la vida terrena... Vuestra alma no sufrirá el tiempo, vuestra alma sufre el pecado, pero se glorifica en el amor. Pero, ¡cuánto se abusa de este amor! ¡Cuánto se habla vanamente de este sentimiento sin vivirlo ni sentirlo!
Palabras vanas... Prefiero la obra silenciosa, pero viva, prefiero la oración silenciosa.
Era el amanecer; los apóstoles estaban todavía adormilados...
– “Rabbí, ¿a dónde nos llevará aquel viento?”.
  “Adonde hay necesidad de palabras de verdad, de compasión, de caridad”.
¡Aquel viento! Para llevar a la eternidad, a la casa verdadera, la casa que no sufre; los jardines que no sufren el vaivén de las estaciones, sino que están siempre floridos y nunca la hierba se amarillea.
 Sin embargo, para los que aman el otoño, los árboles tendrán hojas amarillas y rojas y los paseos estarán cubiertos de hojas coloradas.
¡Aquel viento! Os llevará a encontraros con los que ya viven aquella verdad y que quizás en sueños vienen a besaros.
Era el amanecer... y después llegó la tarde:
– “También este día pasó, Andrés: Todo pasa, el viento todo se lo lleva, todo lo que es caduco. Tú sabes que el hombre está hecho para la eternidad y que su alma no es material. El viento se lleva las hojas y los días. El viento del tiempo, pero el tiempo no existe: parece, es ilusión, la realidad es la eternidad”.
Era el amanecer, después llegó la tarde.
Cuántos amaneceres, cuántas tardes..., todo lo que es caduco pasa... y ¿entonces? Pasan los dolores, la nostalgia, el ansia... queda el alma para la eternidad.

JESÚS TE ESPERA