jueves, 17 de julio de 2014

Actuar y creer...


Si te dijeran que tienes que actuar en una película y que, para ello, debes soportar un hombro dislocado, algunos latigazos, padecer una pulmonía, que un rayo caiga cerca de ti y que tengas que hacerte una cirugía en el corazón: ¿Estarías dispuesto a aceptar el papel del personaje que te toca interpretar?


Eso es lo que le pasó a Jim Caviezel, mientras duró el rodaje de la película “La Pasión de Cristo”, dirigida por Mel Gibson. Mira el testimonio de aquél actor que, más que un premio a la mejor actuación, encontró una profunda fe y un amor grande por Jesús.
Te dejamos con su testimonio

(Después de la presentación (el primero minuto y medio del video), comienzan los subtítulos)


Fuente: Reina del Cielo

viernes, 6 de diciembre de 2013

El profesor y el alumno

Un profesor de la universidad preguntó a uno de sus alumnos si pensaba que todo lo que existía lo había creado Dios, el alumno no dudó en la respuesta y contestó que sí.

El profesor le contestó que si Dios lo había creado todo, también había creado el mal, por lo tanto el propio Dios era el mal, el alumno no supo que contestar, a lo que el profesor acabó diciendo que la creencia en Dios era como creer en hadas.

Otro alumno levantó su mano y le pidió permiso al profesor para hacerle una pregunta, este dijo que se la hiciera.

- ¿Usted cree que existe el frío? – preguntó el alumno.

- ¡Que pregunta es esa!… ¡Por supuesto que el frío existe! – contestó irritado el profesor.

- Señor, de acuerdo con las leyes físicas el frío es la ausencia de calor, el cero absoluto es la ausencia total de calor, y frío es solo un termino que hemos inventado para describir esta situación…. Una pregunta más, señor, ¿existe la oscuridad?

- ¡Por supuesto que existe la oscuridad! – el profesor cada vez podía disimular menos su enfado.

- Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad es la ausencia total de luz, la luz puedes estudiarse, la oscuridad no, la oscuridad es solo un termino que hemos inventado para denominar la ausencia de luz. Por esto mismo, el mal no existe.

- ¡Claro que existe!… ¡Vemos violaciones, crímenes, robos y violencia por todos lados!

- Señor, el mal no existe, al igual que en los casos anteriores, el mal es un término inventado para describir LA AUSENCIA DE DIOS EN EL CORAZÓN DE LOS HOMBRES.

domingo, 22 de septiembre de 2013

San Agustín, Tarde te amé...

Tarde te amé,
¡hermosura tan antigua y tan nueva!
Tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí,
pero yo andaba fuera de mi mismo,
y allá afuera te andaba buscando,
me lanzaba deforme
 entre las bellezas que tú creaste.
Tú estabas conmigo pero yo no estaba contigo.
Me retenían lejos de ti cosas
que no existirían si no existieran en ti.
Pero tú me llamaste,
y más tarde me gritaste,
hasta romper finalmente mi sordera.
Con tu fulgor espléndido,
pusiste en fuga mi ceguera.
Tu fragancia penetró en mi respiración
y ahora suspiro por ti.
Guste tu sabor y por eso ahora
tengo más hambre y más sed de ese gusto.
Me tocaste, y con tu tacto
me encendiste en tu paz...


San Agustín (354-430)
Confesiones, Libro 10, cap. 27

jueves, 12 de septiembre de 2013

Todo lo que os causa dolor u os oprime es algo temporal

Venid a mí, vosotros que estáis doloridos, vosotros desilusionados, vosotros afligidos, vosotros cansados. E intentad ser fuertes en la esperanza, que todo lo que os causa dolor u os oprime es siempre algo pasajero, algo temporal, Yo he venido a indicaros el camino de la felicidad. No en la tierra, donde todo pasa, sino en el cielo, donde todo permanece.



Os traeré conmigo, a vosotros afligidos, estaréis alegres, vosotros apesadumbrados, curados, vosotros, cansados, descansaréis... Venid a mí ahora, posad la cabeza en mi corazón y escuchad su latido: ¡vivid de esperanza!... Todo lo que os causa dolor u os oprime es algo temporal; en el infinito las cosas son para siempre y yo estoy con vosotros para siempre. Todos seréis consolaos, si habéis venido en el tiempo a mí para que os consuele.

lunes, 26 de agosto de 2013

Frases de Santos para meditar, practicar y disfrutar

"La medida del amor es amar sin medida...". San Agustín.

"Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar, te enseña a que hagas cuanto puedes, y a que pidas lo que no puedes". San Agustín.

"Si no quieres sufrir no ames, ¿pero si no amas para que quieres vivir?". San Agustín.

"...Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que vieremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados... tener a todos por mejores que nosotros...". Santa Teresa de Jesús.

"La santidad no consiste en tal o cual práctica, sino en una disposición del corazón (del alma) que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios, conscientes de nuestra nonada y confiados hasta la audacia en la bondad del Padre". Santa Teresa de Lisieux.

"No entones las alabanzas divinas sólo con la voz, acompaña también la voz con las obras. Si cantas sólo con la voz, por fuerza tendrás al fin que callar; canta con la vida para no callar jamás". San Agustín.

"Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías". Santa Teresa de Liseaux.
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"En la medida en que se ama algo temporal, se pierde el fruto de la caridad". Santa Clara.

"Los golpes imprevistos no permiten muchas veces que uno aproveche de ellos, a causa del abatimiento y turbación que levantan en el alma; mas tened un poquito de paciencia, y veréis como Dios os dispone a recibir gracias muy grandes precisamente por aquel medio. Sin tales percances tal vez no habrías sido del todo malos, pero tampoco del todo buenos". San Claudio de la Colombiere.

"Recuerda
que la perfección consiste en conformar la vida y las acciones totalmente a las virtudes sagradas del Corazón de Jesús, especialmente su paciencia, su mansedumbre, su humildad y su caridad. Como resultado, nuestra vida interior y exterior llega a ser una imagen viva de Él". Santa Margarita.

"Un cristiano fiel, iluminado por los rayos de la gracia al igual que un cristal, deberá iluminar a los demás con sus palabras y acciones, con la luz del buen ejemplo". San Antonio de Padua.

"Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras; no es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el amor con que las hacemos". San Franciso de Sales.

"Tened por cierto el tiempo que empleéis con devoción delante de este divinísimo Sacramento, será el tiempo que más bien os reportará en esta vida y más os consolará en vuestra muerte y en la eternidad. Y sabed que acaso ganaréis más en un cuarto de hora de adoración en la presencia de Jesús Sacramentado que en todos los demás ejercicios espirituales del día". San Alfonso María de Ligorio.

"Has de saber, hija mía, que mis caudales y tesoros están cercados de espinas, basta determinarse a soportar las primeras punzadas, para que todo se trueque en dulzuras". Santa Brígida.

"Abraza al Dios Amor y abraza al Dios del amor". San Agustín.

"Cuando se ama no se sufre y si se sufre hasta se ama el mismo sufrimiento". San Agustín.

"No morirá de mala muerte el que oye devotamente y con perseverancia la Santa Misa". San Agustín.

"¡Oh démonos a Él! ¿Qué son cincuenta años y aún cien de vida, comparados con la eternidad? Sacrificio aquí en el destierro, gloria sin fin en la patria. Y ¿qué es el sacrificio, qué es la cruz sino cielo cuando en ella está Jesucristo?". Santa Teresa de los Andes.

"Tened gran cuidado en predicar la verdad de tal modo que, si acaso hay entre los oyentes un hereje, le sirva de ejemplo de caridad y moderación cristianas. No uséis de palabras duras ni mostréis desprecio por sus errores". San Ignacio de Loyola.

"La Eucaristía y la Virgen son las dos columnas que han de sostener nuestras vidas". San Juan Bosco.

"Procurad siempre vivir en la amistad de Dios". San Juan Bosco.

"Cuando no tenéis el amor de Dios en vosotros, sois muy pobres. Sois como un árbol sin flores y sin frutos". Santo Cura de Ars.

Fuente: Catolicidad.com


jueves, 22 de agosto de 2013

La chica del aeropuerto...

Una chica muy arrogante y estirada, estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto.

Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletas.

Se sentó, para poder descansar y leer en paz.

En el Asiento de a lado se sentó una señora ya de edad poco avanzada, que abrió una revista y empezó a leer.

Entre ellas quedaron las galletas. Cuando la chica tomó la primera, la señora también tomó una.

La chica se sintió indignada, pero no dijo nada. Sólo pensó: "¡Qué descarada esta vieja; si yo fuera más valiente, le diría un par de cosas y le insultaría".

Cada vez que ella cogía una galleta, la señora también tomaba una. Aquello indignaba a la chica, tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.

Cuando quedaba una sola galleta, pensó: "¿Qué hará ahora esta vieja aprovechada?".

Entonces, la señora partió la última galleta y con una media sonrisa en su rostro, sin decirle nada a la chica, dejó media galleta para ella.

¡Ah no! ¡Aquello le pareció demasiado!. La chica se enfureció y se molestó mucho. Muy indignada con tal situación, tomó la media galleta, no aguantó más y se la tiró a los pies de aquella señora. De inmediato le dijo: "Vieja descarada tráguesela, se ve que tiene hambre, eso es lo que es usted ¡UNA DESCARADA!".

La señora sólo agachó la cabeza y no respondió nada.

Se levantaron las dos y cada quien se dirigió a su propio sector de embarque, ya que tenían distintos vuelos y se dirigían a diferentes destinos.

La chica mientras caminaba a su sector de embarque, resoplaba de la enorme rabia que llevaba. Cerró su libro y sus cosas y se dirigió a abordar.

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa allí estaba su paquete de galletas... ¡intacto y cerrado!.

¡Sintió tanta vergüenza que se le caía la cara! y le dio tanto sentimiento con aquella señora que hasta lloró. Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!.
Se había alterado mucho mientras que la buena señora generosamente había compartido todas sus galletitas con ella, y sin sentirse indignada, nerviosa, consternada o alterada.

Y ya no estaba a tiempo ni tenía posibilidades para dar explicaciones y ofrecer disculpas.

Entonces razonó: ¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones precipitadas cuando debiéramos observar mejor? ¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?.

Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
  • Una piedra, después de haber sido lanzada;
  • Una palabra, después de haberla dicho;
  • Una oportunidad, después de haberla perdido;
  • El tiempo, después de haber pasado.



MORALEJA:

No actuemos apresuradamente. Muchas veces por no dominar nuestros impulsos, ofendemos sin darnos cuenta que las cosas  en realidad son de un modo diferente al que pensamos. Medita antes de actuar y ofender. Asegúrate bien antes de formar un juicio. No dañes injustamente ni quedes en ridículo. En ocasiones será irremediable, pues aunque te arrepientas quizá será demasiado tarde.

domingo, 4 de agosto de 2013

Nadie muere sino aquel que Me rechaza...


¡Aquellos que os parecen perdidos están Conmigo y junto a vosotros en vuestras horas de melancolía y de nostalgia! La comunión de los Santos es la unión de los espíritus felices, ¡que cercanos a vosotros os contemplan y velan por vosotros!
¡Criaturas mías! ¡Ellos os miran! Ellos os acompañan en vuestro tiempo, salidos del tiempo, ya libres ellos: ¡los vivos en el espíritu! A veces, cuando pensáis en ellos con el corazón dolorido, ellos silenciosamente escuchan vuestro dolor, ¡y quisieran cambiarlo para vosotros en alegría!
¡Y vosotros los llamáis muertos! Nadie muere sino aquel que Me rechaza, aquél que no sabe amar, aquél que odia... ¡Yo vuestro Rabí no deseo ahora hablaros de odio, de rechazo a Mí!
¡Me gusta hablaros de gloria! La gloria es la felicidad que estalla en el alma purificada, cuando el alma entra en mi luz, en Nuestra luz y comprende la verdadera alegría, la más pura, ¡y abraza el infinito! ¡Y en el infinito viven aquellos que vosotros lloráis, y no deberíais! Llora aquel que le falta fe, la fe y la esperanza que muestra a los ojos del espíritu un mundo maravilloso, un mundo que alcanzaréis, mi Reino prometido. ¡Mi Reino no es de este mundo!
¡Es el mundo del espíritu el Reino verdadero! Y la libertad del espíritu está en mi Reino, ¡vuestro Reino!
¡Para alcanzarlo y gozarlo es necesario vivir en la tierra como Yo os enseño! ¡Amar y dar! Prodigarse y ofrecer, aceptar el dolor y ensanchar el amor. Alcanzáis entonces a quien habéis temporalmente perdido, aparentemente perdido: la vida es la vida del alma y el alma vuestra, esencia y substancia, está hecha para vivir en Mí, de Mí, y para Mí, para tener mi luz o sea la eternidad feliz.
Y no miréis las cosas del mundo: ¡son medios!
Mirad las cosas del Cielo, ¡escuchad mis palabras! Venid a Mí cuando estéis cansados, venid a Mí cuando estáis serenos, venid a Mí en toda hora vuestra.
¡Yo estoy siempre para escucharos!

Jesús

sábado, 27 de julio de 2013

LOS DEFECTOS DE LOS SANTOS Y LAS TEMPESTADES

TEMPESTAD DE LA IMPUREZA:

MARÍA MAGDALENA.- Fue una gran pecadora pública, su vida respiraba solo impurezas, se dice que ella tenía dentro siete demonios.

Pero supo acudir a Nuestro Señor, echarse a sus pies, llorar sus pecados y pedir misericordia. Se alejó del mundo y se fue a vivir a una cueva por 30 años y allí hizo penitencia durante todo el resto de su vida. Llegará a ser una gran santa, amará como pocas personas a Nuestro Señor y se convertirá en patrona de todos los penitentes.
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Y ahora existen múltiples templos en todo el mundo dedicados a esta gran santa.

AGUSTÍN.- Fue también un gran pecador, su juventud estaba llena de impurezas que hasta llegó a tener un hijo con alguna mujer y le costó mucho trabajo dejar este vicio, pasaron muchos años antes de poder vencerlo:

"Deseaba y ansiaba la liberación, sin embargo seguía atado al suelo, no por cadenas exteriores, sino por los hierros de mi propia voluntad. El Enemigo se había posesionado de mi voluntad … de la perversión de la voluntad había nacido la lujuria y de la lujuria, la costumbre y la costumbre a la que yo no había resistido, había creado en mí una especie de necesidad cuyos eslabones, unidos unos a otros, me mantenían en cruel esclavitud”.

Y le decía a Dios que pronto iba a salir de su vicio: “Lo haré pronto, poco a poco; dame más tiempo. Pero ese 'pronto' no llegaba nunca, las dilaciones se prolongaban, y el 'poco tiempo' se convertía en mucho tiempo".

En sus precedentes intentos de conversión, Agustín había pedido a Dios la gracia de la continencia, pero con cierto temor de que se la concediese demasiado pronto: "En la aurora de mi juventud, te había yo pedido la castidad, pero sólo a medias, porque soy un miserable. Te decía yo, pues: 'Concédeme la gracia de la castidad, pero todavía no' porque tenía yo miedo de que me escuchases demasiado pronto y me librases de esa enfermedad y lo que yo quería era que mi lujuria se viese satisfecha y no extinguida". Pero Agustín no dejó de acudir a Nuestro Señor y con la gracia de Dios, logrará vencer sus miserias y llegó a ser un gran santo, y además Doctor de la Iglesia, uno de los cuatro más importantes de la iglesia latina.

TEMPESTAD DE LA IRA

FRANCISCO era una persona muy irascible, por cualquier cosa se irritaba sobremanera. En pocas palabras eran un “león iracundo”, pero acudió a Dios y luchará contra su carácter. Después llegará a ser el gran SAN FRANCISCO DE SALES, modelo de mansedumbre y también doctor de la Iglesia.

El santo Cura de Ars también tenía un carácter fuerte, pero lo supo dominar. Una vez, tuvo en su parroquia un compañero sacerdote que era insoportable, tanto que una vez el santo se enfermó por aguantarse una fuerte ira por algo que hizo su mal compañero.

TEMPESTAD DE LA AMBICIÓN

Los apóstoles llegaron a discutir entre sí, querían saber quién sería el mejor. Nuestro Señor los regañará: “Quien quiera ser el mejor, que se convierta en el servidor de los demás”. Y así lo hicieron, pues todos adquirirán una gran humildad y consumirán toda su vida por cuidar a sus ovejas.

También Cristóbal tenía mucha ambición. Como era muy fuerte, él quería servir al que fuera más poderoso. Así comenzó por servir al gobernador de su ciudad, pero después se dio cuenta de que el rey era más poderoso y sirvió al rey. Cuando se dio cuenta que el rey temía al diablo, se propuso servir a Satanás; y cuando, finalmente, se dio cuenta de que el diablo temía a la Cruz, servirá a Nuestro Señor para siempre. Así, lo que comenzó con una ambición desordenada, terminó en ayudarle para llegar a ser un gran santo, y llegó a ser el gran San Cristóbal, patrono de los transportistas y viajeros.

TEMPESTAD DE LA INCREDULIDAD

Santo Tomás era duro de cabeza, no quería creer en la Resurrección de Nuestro Señor, pero después adquirirá una gran fe y confianza en Él, que hará grandes milagros y dará su vida por Nuestro Señor. Lo atravesaron con una lanza mientras estaba de rodillas rezando.

TEMPESTAD DEL MIEDO

San Pedro tenía miedo de confesar a Nuestro Señor delante de una simple criada, pero después lo confesará delante de 4,000 y hasta 5,000 judíos, y les recriminará en su cara el pecado de deicidio.

Hubo también muchos hombres y mujeres que por miedo a la muerte renegaron de Nuestro Señor y ofrecieron incienso a los ídolos, pero después se arrepintieron y llegaron a ser mártires.

TEMPESTAD DE LA VANAGLORIA

El sacerdote Juan iba de camino a un pueblo a predicar un sermón. Tuvo tales pensamientos de vanagloria en querer agradar a la gente que Dios hizo que se cayera del caballo. Después adquirirá una gran humildad y será un gran santo, el gran SAN JUAN BOSCO.

TEMPESTAD DE LAS MUCHAS PREOCUPACIONES

Muchas mujeres se afanan por tantas cosas: la comida, la limpieza, la ropa, planchar, lavar. MARTA era igual pero supo acudir a Nuestro Señor y aprendió a trabajar sin perder lo más importante: el agradar y contemplar a Nuestro Señor. Llegará a ser una gran santa, SANTA MARTA, muy venerada por muchos.

TEMPESTAD DE LOS DEFECTOS

VERÓNICA era terriblemente inquieta, quería siempre imponer sus caprichos a los demás. Era iracunda. Una vez arremetió a patadas las costuras de otras muchachas porque no quisieron acompañarla a rezar el Santo Rosario. Una vez Nuestro Señor le dijo: “Verónica, tu corazón no es de carne, sino de acero”. Pero Verónica acudirá a Dios, luchará contra su carácter y llegará a ser una gran santa, amante de Nuestro Señor, de sus santas Llagas; será estigmatizada y entrará a la vida religiosa. Llegará a ser la gran SANTA VERÓNICA DE JULIANIS.

José, joven sacerdote, también tenía defectos. Una vez, le dolía mucho una muela; se quejó de ello, y porque su hermana le dijo que era un quejumbroso, él no se aguantó y le dio una bofetada. Mucho luchará contra sus defectos y llegará a ser un gran santo: SAN PÍO X.

ANDRÉS era un niño terrible, rebelde y molestón. Tanto que sólo lo soportaba su propia mamá. Cuando creció, fue un estudiante problemático y promotor de desórdenes. Lo encerraban para castigarlo y se escapaba; más tarde será muy mundano, le gustarán los bailes y las fiestas. Pero también supo acudir a Nuestro Señor y con la gracia de Dios y fuerza de voluntad, llegó a enmendarse. Se convertirá en sacerdote, párroco, fundará una comunidad de religiosas y llegará a ser un gran santo: SAN ANDRÉS DE FOURNET.

TEMPESTAD DE LOS ESCRÚPULOS

Un joven religioso era muy escrupuloso, veía pecado donde no había, y esto hizo que comenzara a dejar la santa Comunión. Acudirá a Nuestro Señor y luchará con fuerza y llegará a ser un gran Santo: SAN BUENAVENTURA, escritor eclesiástico, Cardenal y Doctor seráfico de la Santa Iglesia.

TEMPESTAD DEL RENCOR

Juana no podía perdonar al asesino de su marido. Tanto luchó y se encomendó a Dios que al final lo logró y lo perdonó; hasta le pidió al asesino que fuera el padrino de uno de sus hijos. Cuando esto lo supo San Francisco de Sales, su director espiritual, se estremeció de emoción. Llegará a ser una gran santa: SANTA JUANA FREMIOT DE CHANTAL

TEMPESTAD DEL ODIO

Juan tenía gran odio contra el asesino de su hermano. Una vez, un viernes santo, cuando iba armado y a caballo con otros amigos, se encontraron al asesino sólo y desarmado. Juan estaba ya dispuesto a matarlo cuando el asesino se puso de rodillas y le suplicó -con los brazos en cruz- que lo perdonara por amor a Nuestro Señor que murió un día de viernes santo; Juan bajó del caballo y lo perdonó. Poco después entrará a una iglesia a rezar y allí oirá que Nuestro Señor le dice: “Gracias, Juan”. Llegará a ser un gran santo, el gran SAN JUAN GUALBERTO, fundador de monasterios benedictinos.

TEMPESTAD DEL AMOR A LOS VICIOS DEL JUEGO DE AZAR

Camilo era un vicioso, le gustaban los juegos de azar, todo lo apostaba, incluso sus vestidos. En 1574 apostó en las calles de Nápoles sus ahorros, sus armas, todo lo que poseía y perdió hasta la camisa que llevaba puesta. Pero acudió a Nuestro Señor y llegó a ser el gran San Camilo de Lelis, Patrono de los hospitales y enfermeros.

TEMPESTAD DE LA MUNDANIDAD

Jerónimo era un mundano. Le gustaba jugar, divertirse. Un día, cansado de esa vida mundana, acudirá a Nuestro Señor y llegará a ser el gran San Jerónimo Emiliano, el gran Patrono de los niños huérfanos.

CONCLUSIÓN

¡Qué consolador conocer estas cosas! Nosotros quizás también somos orgullosos, perezosos, vanidosos, rencorosos, mal geniudos y estamos llenos de defectos. ¡Pero no desesperemos! ¡Tenemos remedio!

Si los santos pudieron salir adelante, ¿por qué nosotros no? Este fue el pensamiento que movió a San Agustín a convertirse: “Si ellos pudieron, ¿por qué yo no?”

Acudamos a Nuestro Señor, despertémoslo con nuestras oraciones, con nuestras lágrimas, con nuestros gemidos. Él seguramente se levantará, imperará a los vientos de nuestras miserias y pecados, y pronto habrá gran bonanza. De esta manera podremos llegar a puerto seguro y no sólo al puerto de la salvación, sino al puerto de la santidad. ¡Todo es cuestión de decidirse en serio! ¡Atrévete!

Fuente: www.catolicidad.com


miércoles, 24 de julio de 2013

Mensaje de la Virgen Maria

“Queridos hijos: Hoy deseo daros esperanza y alegría. Todo lo que está alrededor vuestro, hijos míos, os conduce hacia las cosas terrenales. Sin embargo, yo deseo conduciros hacia el tiempo de gracia, para que durante ese tiempo estéis lo más cerca de mi Hijo, a fin de que Él os pueda guiar hacia Su amor y hacia la vida eterna que todo corazón anhela. Vosotros, hijos míos, orad, y que este tiempo sea para vosotros tiempo de gracia para vuestra alma. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”


Jesús te espera...

domingo, 21 de julio de 2013

Santa Teresa de Jesús


"...Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados... tener a todos por mejores que nosotros..."

"Tener gran confianza... Quiere su Majestad y es amigo de ánimas animosas, como vayan con humildad y ninguna confianza e sí."

"Guíe su Majestad por donde quisiere. Ya no somos nuestros, sino suyos."

"Un Santo triste es un triste Santo"

"Tu deseo sea de ver a Dios; tu temor, si le has de perder; tu dolor, que no le gozas, y tu gozo, de lo que te puede llevar allá, y vivirás con gran paz."

"Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,
La paciencia,
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Solo Dios basta".

"Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos;
mas no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo".

"¡Oh hermosura que excedéis
A todas las hermosuras!
Sin herir dolor hacéis,
Y sin dolor deshacéis,
el amor de las criaturas.
¡Oh nudo que así juntáis
Dos cosas tan desiguales!
No sé por qué os desatáis,
Pues atado fuerza dais
A tener por bien los males.
Juntáis quien no tiene ser
Con el ser que no se acaba:
Sin acabar acabáis,
Sin tener que amar amáis
Engrandecéis nuestra nada".

"Quizás no sabemos qué es amar, y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear en todo a Dios y procurar en cuanto pudiéremos, no ofenderle".

""Parezcámonos en algo a nuestro Rey, que no tuvo casa, sino en le portal de Belén adonde nació y la cruz adonde murió".

"En Cristo mi confianza,
Y de El sólo mi asimiento,
En sus cansancios mi aliento,
Y en su imitación mi holganza.
Aquí estriba mi firmeza,
Aquí mi seguridad,
La prueba de mi verdad,
La muestra de mi firmeza".

"Harta misericordia nos hace a todos los que quiere Su Majestad entendamos que es El, el que está en el Santísimo Sacramento. Mas que le vean descubiertamente y comunicar sus grandezas y dar de sus tesoros, no quiere sino a los que entiende que mucho desean, porque estos son sus verdaderos amigos".

"No hay que menester alas para ir a buscar a Dios, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí".

"Quienes de veras aman a Dios, todo lo bueno aman, todo lo bueno favorecen, todo lo bueno lo dan, con los buenos se juntan siempre y los favorecen y defienden."

"El amor de Dios no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras".

"No le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama".

"Mire yo a mi Amado y mi Amado a mí; mire El por mis cosas y yo por las suyas".

"Sólo amor es el que da valor a todas las cosas".

"Siempre he visto en mi Dios harto mayores y más crecidas muestras de amor de lo que yo he sabido pedir ni desear".

"¿Quien no temerá habiendo gastado parte de la vida en no amar a su Dios?"

"¡Oh Señor y verdadero Dios mío! Quien no os conoce, no os ama".

"Considero yo muchas veces, Cristo mío, cuán sabrosos y cuán deleitosos se muestran vuestros ojos a quien os ama, y Vos, Bien mío, queréis mirar con amor".

"Use siempre hacer muchos actos de amor, porque encienden y enternecen el alma".
"La perfección verdadera es amor de Dios y del prójimo".

"Quien no amare al prójimo no os ama, Señor mío".

"El amor de Dios es el árbol de la vida en medio del paraíso terrenal".

"El amor de Dios se adquiere resolviéndonos a trabajar y a sufrir por Él".

"La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo".


viernes, 19 de julio de 2013

Carta de un hijo a sus padres


No me deis todo lo que os pida; a veces lo hago para ver cuánto puedo obtener.
No me deis siempre órdenes; si me pidierais las cosas con cariño, yo las haría más rápido y con más gusto.
Cumplid las promesas buenas o malas; si me ofrecéis un premio, dádmelo... pero también dadme el castigo si me lo merezco.
No me comparéis con nadie, especialmente con mis hermanos, no sería justo y me hace sufrir.
No corrijáis mis faltas delante de otros; enseñadme a mejorar cuando estemos solos.
No me gritéis; os respeto menos cuando lo hacéis. Además aprendo a gritar también y no quiero hacerlo.
Dejadme hacer las cosas por mí mismo; si lo hacéis todo por mí yo nunca aprenderé.
No digáis mentiras delante de mí, ni me pidáis que las diga por vosotros, aunque sea para sacaros de un apuro; me hacéis sentir mal y perder la fe en vuestra palabra.
Cuando yo hago algo mal, no me exijáis que os diga el porqué, pues a veces ni yo mismo lo sé.
Cuando estéis equivocados en algo, admitidlo para que crezca la opinión que tengo de vosotros y así me enseñareis a admitir mis equivocaciones.
Tratadme con la misma amabilidad y cordialidad con que tratáis a vuestros amigos; ya que, aunque sea vuestro hijo, también podemos ser amigos.
No me digáis que haga lo que vosotros no hacéis. Yo siempre aprendo, no por lo que me decís que debo hacer, sino por lo que veo que hacéis.
Enseñadme a conocer y amar a Dios, pero recordad que quiero aprenderlo a través de vuestro ejemplo.
Cuando os cuente un problema, no me digáis: “No tengo tiempo para tonterías” o “Eso no tiene importancia”; tratad de comprender y ayudadme. Para mí es importante.
Amadme mucho y decídmelo a menudo, a mi me gusta oírlo, aunque penséis que no es necesario.
“Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él” Proverbios: 22 / 6


José Luis Prieto

Dios no te preguntará...

1. Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas…
Te preguntará a cuántas personas llevaste.

2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa…
Te preguntará a cuántos recibiste en ella.

3. Dios no te preguntará la marca de la ropa que usas…
Te preguntará, a cuántos ayudaste a vestirse.

4. Dios no te preguntará cuál era tu sueldo…
Te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.

5. Dios no te preguntará cuál era tu título…
Te preguntará si hiciste tu trabajo, dando lo mejor de tus capacidades.

6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías…
Te preguntará cuántos te consideraban su amigo.

7. Dios no te preguntará en qué lugar vivías…
Te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.

8. Dios no te preguntará el color de tu piel…
Te preguntará si te importó el color de la de los demás.

9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscarle…
Te dirá lo feliz que está de que lo hayas hecho.


10. Dios no te preguntará que religión profesabas…
Te preguntará, Por qué no le abriste tu corazón.

jueves, 18 de julio de 2013

El pecado es lo que se obra con malicia

¡Mis criaturas!
En aquel tiempo, descansaba con los primeros, al anochecer, y entre nosotros se hablaba de lo acontecido en el día; Johanan a Mi lado, mirándome pensativo me preguntó:
"Maestro, cuando pienso en el pecado me confundo muchas veces, porque no sé distinguir con claridad lo que está bien y lo que no lo está. Entonces temo pecar sin saberlo y ello me preocupa. ¡Rabí, desde que te sigo no quisiera pecar más!"
"¡Mi Juan! El pecado es lo que se obra con malicia, es todo aquello que, conscientemente, se hace para el mal. Mira, mi Johanan: toda criatura tiene su conciencia, pero en cada criatura existen muchos componentes que hacen que cada conciencia sea distinta de las otras, y entonces, el mismo pecado es distinto según cada criatura; a quien ha recibido más en inteligencia, sabiduría, conocimiento, le será más difícil ser perdonado del mismo pecado cometido por quien ha recibido menos.
"Johanan, quien conoce y vive el amor no peca, pero para conocer y vivir el amor se necesita estar en gracia, ya que cuanto más se está en gracia, más luz se tiene".
"Rabboni, ¿cómo se puede adquirir la gracia?"
"Amando a DIOS y a los hermanos, y escuchando en sí mismo esa voz que le dice al alma lo que está bien y lo que está mal. Alejando del alma todo sentimiento mezquino y deseando estar siempre en lo justo. Johanan: si tuvieres siempre hambre y sed de justicia serás bienaventurado, y serán bienaventurados todos aquellos que tendrán hambre y sed de estar en lo justo.
Ellos no podrán errar: estarán en gracia y tendrán mi auxilio. El pecado es elegir el mal, es querer obrar el mal a propósito.
"Son muchos los pecados que llegan a contaminar al hombre desde el interior.
Quien no desea pecar, quien no quiere pecar, quien me sigue y me seguirá es y será, porque amándome y entregándose a Mí, siempre en gracia, Yo lo llamaré: Bienaventurado!"
"Rabí, me das fuerza y esperanza. Estas palabras tuyas me harán crecer con la fuerza de lo alto".

"¡No solamente tú, Johanan, no solo tú crecerás con la fuerza de lo alto escuchando mis palabras! Más adelante vendrán muchos que, teniendo en el alma y en el corazón mis palabras, crecerán con la fuerza de lo alto, estarán en gracia y Yo, el Rabí de los primeros y de los últimos los llamaré: Bienaventurados!"

Extracto del Libro La palabra continúa